{"id":243490,"date":"2017-05-19T00:00:00","date_gmt":"2017-05-19T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/las-tzantzas-tras-el-descubrimiento-de-su-verdad\/"},"modified":"2017-05-19T00:00:00","modified_gmt":"2017-05-19T00:00:00","slug":"las-tzantzas-tras-el-descubrimiento-de-su-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/las-tzantzas-tras-el-descubrimiento-de-su-verdad\/","title":{"rendered":"Las tzantzas, tras el descubrimiento de su verdad"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-185985 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/ECUADORTIMES_ECUADORNEWS_TZANTZAS_VERDAD.jpg\" alt=\"\" width=\"762\" height=\"428\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La tzantza, aquella pr\u00e1ctica de reducir cabezas que ten\u00edan los pueblos shuar y achuar, que habitaban lo que ahora es la Amazon\u00eda sur de Ecuador, es un mito, todo un enigma que a\u00fan se trata de descubrir.<\/p>\n<p>El imaginario que transmiten los j\u00f3venes herederos del ritual es que los guerreros cortaban las cabezas de sus enemigos y las tomaban como trofeos de guerra o amuletos.<\/p>\n<p>Pero hay otra versi\u00f3n para esa pr\u00e1ctica. A Tamara Land\u00edvar, antrop\u00f3loga y curadora del Fondo Nacional de Etnograf\u00eda, le tom\u00f3 a\u00f1os descubrirla. Los ancianos cuentan que se hac\u00eda el rito de la tzantza cuando un shuar mataba a otro, era una especie de aleccionador social, cuyo s\u00edmil en la actualidad es la pena de muerte\u009d, explica.<\/p>\n<p>Tres de esas cabezas reducidas forman parte de una muestra en Quito (en el Centro Cultural Metropolitano) dedicada a la riqueza etnogr\u00e1fica que estuvo oculta en manos privadas durante a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los objetivos son desmitificar la idea de que la Amazon\u00eda era un territorio bald\u00edo y salvaje, seg\u00fan explica Mar\u00eda Elena Bedoya, una de las curadoras, y alejarse del exotismo que rodea a los pueblos amaz\u00f3nicos, y que ha sido descrito en el pasado por antrop\u00f3logos como el sueco Rafael Karsten.<\/p>\n<p>Y tal como lo cont\u00f3 EXPRESO en d\u00edas pasados, las universidades San Francisco de Quito y la Cat\u00f3lica se sumaron al proyecto e hicieron un an\u00e1lisis de ADN de las tres tzantzas, algo in\u00e9dito en el pa\u00eds, para aportar nuevos elementos de an\u00e1lisis. Los resultados a\u00fan est\u00e1n pendientes y quiz\u00e1 se analicen m\u00e1s, pero la expectativa es que permitan hacer otras lecturas hist\u00f3ricas de esta antigua pr\u00e1ctica cultural.<\/p>\n<p>Las comunidades ind\u00edgenas herederas del ritual han trabajado con el museo de Cuenca para borrar su pasado salvaje y exponer la cosmovisi\u00f3n de sus ancestros. La pr\u00e1ctica de reducir cabezas se extingui\u00f3 hace medio siglo.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n plantea tambi\u00e9n la pregunta de si la Amazon\u00eda es todav\u00eda una frontera y transcribe parte de un discurso que el presidente Gabriel Garc\u00eda Moreno dio en 1871, cuando ped\u00eda al Congreso recursos para continuar con la evangelizaci\u00f3n y tachaba de j\u00edbaros\u009d, p\u00e9rfidos asesinos\u009d y antrop\u00f3fagos\u009d a los pueblos amaz\u00f3nicos. (F)<\/p>\n<p><b>Las tzantzas expuestas<\/b><\/p>\n<p><b><\/b>en Quito son parte de una colecci\u00f3n de 12 cabezas reducidas que tiene el Museo de Pumapungo (Cuenca-Ecuador), la mayor del pa\u00eds.<\/p>\n<p><b>Los restos humanos<\/b><\/p>\n<p><b><\/b>llegaron a este sitio en la d\u00e9cada de los 70, casi todos donados por coleccionistas privados. La \u00faltima cabeza se entreg\u00f3 en 1981.<\/p>\n<p><b>Todas las tzantzas son<\/b><\/p>\n<p><b><\/b>masculinas, lo usual si se toma en cuenta que solo se ajusticiaba a los hombres.<\/p>\n<p><b>Aunque una de ellas es<\/b><\/p>\n<p>de una ni\u00f1a, lo que hace sospechar que se ha hecho fuera del rito, quiz\u00e1 para satisfacer a la demanda internacional que ofrece hasta 19.000 euros por una de ellas (I).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuente: <\/strong><a href=\"http:\/\/www.expreso.ec\/actualidad\/las-tzantzas-tras-el-descubrimiento-de-su-verdad-AE1341211\">http:\/\/www.expreso.ec\/actualidad\/las-tzantzas-tras-el-descubrimiento-de-su-verdad-AE1341211<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La tzantza, aquella pr\u00e1ctica de reducir cabezas que ten\u00edan los pueblos shuar y achuar, que habitaban lo que ahora es la Amazon\u00eda sur de Ecuador, es un mito, todo un enigma que a\u00fan se trata de descubrir. 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La pr\u00e1ctica de reducir cabezas se extingui\u00f3 hace medio siglo. La exposici\u00f3n plantea tambi\u00e9n la pregunta de si la Amazon\u00eda es todav\u00eda una frontera y transcribe parte de un discurso que el presidente Gabriel Garc\u00eda Moreno dio en 1871, cuando ped\u00eda al Congreso recursos para continuar con la evangelizaci\u00f3n y tachaba de j\u00edbaros\u009d, p\u00e9rfidos asesinos\u009d y antrop\u00f3fagos\u009d a los pueblos amaz\u00f3nicos. (F) Las tzantzas expuestas en Quito son parte de una colecci\u00f3n de 12 cabezas reducidas que tiene el Museo de Pumapungo (Cuenca-Ecuador), la mayor del pa\u00eds. Los restos humanos llegaron a este sitio en la d\u00e9cada de los 70, casi todos donados por coleccionistas privados. La \u00faltima cabeza se entreg\u00f3 en 1981. Todas las tzantzas son masculinas, lo usual si se toma en cuenta que solo se ajusticiaba a los hombres. Aunque una de ellas es de una ni\u00f1a, lo que hace sospechar que se ha hecho fuera del rito, quiz\u00e1 para satisfacer a la demanda internacional que ofrece hasta 19.000 euros por una de ellas (I). &nbsp; Fuente: http:\/\/www.expreso.ec\/actualidad\/las-tzantzas-tras-el-descubrimiento-de-su-verdad-AE1341211<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":243491,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[54,32,36,35],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/243490"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=243490"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/243490\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/243491"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=243490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=243490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=243490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}