{"id":246062,"date":"2017-10-11T00:00:00","date_gmt":"2017-10-11T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/tejido-de-ponchos-en-manos-de-pocos-artesanos-de-llangahua\/"},"modified":"2017-10-11T00:00:00","modified_gmt":"2017-10-11T00:00:00","slug":"tejido-de-ponchos-en-manos-de-pocos-artesanos-de-llangahua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/tejido-de-ponchos-en-manos-de-pocos-artesanos-de-llangahua\/","title":{"rendered":"Tejido de ponchos, en manos de pocos artesanos de Llangahua"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-190452 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/TEJIDO_PONCHOS_ARTESANOS_LLANGAHUA_ECUADORTIMES_ECUADORNEWS.jpeg\" alt=\"\" width=\"612\" height=\"340\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los hilos rojos, verdes, negros y azules abundan en la casa de Jos\u00e9 Mazabanda. En su estrecho dormitorio funciona el <strong>taller artesanal donde teje ponchos, fajas y bayetas<\/strong>, principales prendas de vestir de los hombres y mujeres de su comunidad Escaleras de la <strong>parroquia Llangahua<\/strong>, en<strong> Ambato.<\/strong> A este sitio se ingresa por un tramo de la carretera asfaltada de la antigua v\u00eda Flores y se toma un desv\u00edo a la derecha en el kil\u00f3metro 19, que es de tierra y piedras.<\/p>\n<p>El hombre, de 55 a\u00f1os, confecciona esas prendas en un antiguo y rudimentario telar que arm\u00f3 a un costado de su catre. Lo novedoso de este instrumento es que templa los hilos con su cintura hasta ajustarlos. As\u00ed permanece entre 6 y 8 horas diarias de trabajo. Para tejer coloc\u00f3 dos troncos gruesos a un metro y medio de distancia cada uno; y de forma horizontal, en la parte inferior y superior, puso otros m\u00e1s delgados, que at\u00f3 con cabuya.<\/p>\n<p>En estos maderos templa las hebras de lana de borrego principalmente rojo, negro y azul para dar forma a estas prendas que identifican a esta <strong>comunidad ind\u00edgena de Tungurahua<\/strong>. Su abuelo Mariano comparti\u00f3 esos conocimientos cuando ten\u00eda 15 a\u00f1os en su natal Simiatug, en la provincia de Bol\u00edvar. De joven migr\u00f3 a Llangahua, donde instal\u00f3 su taller y contrajo matrimonio; desde entonces no ha dejado de tejer. A la semana, Mazabanda confecciona hasta tres ponchos. El color rojo solo utiliza en los ponchos de las autoridades como los cabildos de la comunidad.<\/p>\n<p>Nosotros podemos vestir el poncho azul que es el caracter\u00edstico del pueblo\u009d. Tejer una prenda le toma entre dos y tres d\u00edas de trabajo. Mazabanda tambi\u00e9n elabora los ponchos para los habitantes de Simiatug. Los vende los mi\u00e9rcoles d\u00eda de feria. Cada una de estas prendas se comercializa entre USD 40 y 60. Todo depende del material y la calidad de la prenda, si es lana de borrego cuesta USD 60, pero si es la lana que producen en las f\u00e1bricas el precio es 40\u009d. Con los ingresos costea los gastos de la alimentaci\u00f3n, vestido y la educaci\u00f3n de sus tres hijos, tambi\u00e9n trabaja en la agricultura. Se lamenta porque est\u00e1 en la lista de los \u00faltimos cinco artesanos de la confecci\u00f3n de ponchos bayetas y chumbis o fajas en esta comunidad localizada a 30 kil\u00f3metros al suroeste de Ambato.<\/p>\n<p>El artesano explica que los ni\u00f1os y los j\u00f3venes ya no quieren aprender las t\u00e9cnicas del tejido, es por eso que esta actividad poco a poco se pierde en este pueblo. No es una actividad rentable y nadie quiere seguir nuestros pasos. Las autoridades deben ense\u00f1ar en las escuelas y colegios estas actividades pr\u00e1cticas para que no se pierdan. Nosotros podemos trasmitir esos conocimientos\u009d. El cabildo de Llangahua Abelardo Toalombo viste poncho rojo. Dice que la confecci\u00f3n es una tradici\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas de la provincia y del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En Llangahua quedan pocos artesanos. Por eso plantea capacitar a trav\u00e9s de talleres a m\u00e1s personas de la comunidad. No queremos que esto se pierda, debemos mantener esta tradici\u00f3n y vamos a trabajar con los ni\u00f1os\u009d. A un kil\u00f3metro de la casa de Mazabanda est\u00e1 el taller de Ambrosio Poaquisa.<\/p>\n<p>El hombre de mediana estatura es otro de los artesanos que mantiene su taller de tejido. Cuenta que aprendi\u00f3 este oficio en el local de C\u00e9sar Mazabanda. Aprend\u00ed las t\u00e9cnicas del maestro cuando ten\u00eda 15 a\u00f1os. En el taller permanec\u00ed dos a\u00f1os y luego decid\u00ed instalar mi propio local\u009d. Compr\u00f3 madera y confeccion\u00f3 el telar y algunas herramientas de madera para golpear y unir los hilos. Comenta que este oficio hay que rescatarlo, por eso intenta que los ni\u00f1os aprendan. Inici\u00f3 con sus sobrinos, quienes van al taller para tejer ponchos, bayetas&#8230;<small> (I)<\/small><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuente: <\/strong><a href=\"http:\/\/www.elcomercio.com\/tendencias\/tejido-ponchos-artesanos-llangahua-intercultural.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.elcomercio.com\/tendencias\/tejido-ponchos-artesanos-llangahua-intercultural.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Los hilos rojos, verdes, negros y azules abundan en la casa de Jos\u00e9 Mazabanda. En su estrecho dormitorio funciona el taller artesanal donde teje ponchos, fajas y bayetas, principales prendas de vestir de los hombres y mujeres de su comunidad Escaleras de la parroquia Llangahua, en Ambato. A este sitio se ingresa por un tramo de la carretera asfaltada de la antigua v\u00eda Flores y se toma un desv\u00edo a la derecha en el kil\u00f3metro 19, que es de tierra y piedras. El hombre, de 55 a\u00f1os, confecciona esas prendas en un antiguo y rudimentario telar que arm\u00f3 a un costado de su catre. Lo novedoso de este instrumento es que templa los hilos con su cintura hasta ajustarlos. As\u00ed permanece entre 6 y 8 horas diarias de trabajo. Para tejer coloc\u00f3 dos troncos gruesos a un metro y medio de distancia cada uno; y de forma horizontal, en la parte inferior y superior, puso otros m\u00e1s delgados, que at\u00f3 con cabuya. En estos maderos templa las hebras de lana de borrego principalmente rojo, negro y azul para dar forma a estas prendas que identifican a esta comunidad ind\u00edgena de Tungurahua. Su abuelo Mariano comparti\u00f3 esos conocimientos cuando ten\u00eda 15 a\u00f1os en su natal Simiatug, en la provincia de Bol\u00edvar. De joven migr\u00f3 a Llangahua, donde instal\u00f3 su taller y contrajo matrimonio; desde entonces no ha dejado de tejer. A la semana, Mazabanda confecciona hasta tres ponchos. El color rojo solo utiliza en los ponchos de las autoridades como los cabildos de la comunidad. Nosotros podemos vestir el poncho azul que es el caracter\u00edstico del pueblo\u009d. Tejer una prenda le toma entre dos y tres d\u00edas de trabajo. Mazabanda tambi\u00e9n elabora los ponchos para los habitantes de Simiatug. Los vende los mi\u00e9rcoles d\u00eda de feria. Cada una de estas prendas se comercializa entre USD 40 y 60. Todo depende del material y la calidad de la prenda, si es lana de borrego cuesta USD 60, pero si es la lana que producen en las f\u00e1bricas el precio es 40\u009d. Con los ingresos costea los gastos de la alimentaci\u00f3n, vestido y la educaci\u00f3n de sus tres hijos, tambi\u00e9n trabaja en la agricultura. Se lamenta porque est\u00e1 en la lista de los \u00faltimos cinco artesanos de la confecci\u00f3n de ponchos bayetas y chumbis o fajas en esta comunidad localizada a 30 kil\u00f3metros al suroeste de Ambato. El artesano explica que los ni\u00f1os y los j\u00f3venes ya no quieren aprender las t\u00e9cnicas del tejido, es por eso que esta actividad poco a poco se pierde en este pueblo. No es una actividad rentable y nadie quiere seguir nuestros pasos. Las autoridades deben ense\u00f1ar en las escuelas y colegios estas actividades pr\u00e1cticas para que no se pierdan. Nosotros podemos trasmitir esos conocimientos\u009d. El cabildo de Llangahua Abelardo Toalombo viste poncho rojo. Dice que la confecci\u00f3n es una tradici\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas de la provincia y del pa\u00eds. En Llangahua quedan pocos artesanos. Por eso plantea capacitar a trav\u00e9s de talleres a m\u00e1s personas de la comunidad. No queremos que esto se pierda, debemos mantener esta tradici\u00f3n y vamos a trabajar con los ni\u00f1os\u009d. A un kil\u00f3metro de la casa de Mazabanda est\u00e1 el taller de Ambrosio Poaquisa. El hombre de mediana estatura es otro de los artesanos que mantiene su taller de tejido. Cuenta que aprendi\u00f3 este oficio en el local de C\u00e9sar Mazabanda. Aprend\u00ed las t\u00e9cnicas del maestro cuando ten\u00eda 15 a\u00f1os. En el taller permanec\u00ed dos a\u00f1os y luego decid\u00ed instalar mi propio local\u009d. Compr\u00f3 madera y confeccion\u00f3 el telar y algunas herramientas de madera para golpear y unir los hilos. Comenta que este oficio hay que rescatarlo, por eso intenta que los ni\u00f1os aprendan. 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