{"id":246477,"date":"2017-11-13T00:00:00","date_gmt":"2017-11-13T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/fediscos-el-goliat-musical-que-desaparece\/"},"modified":"2017-11-13T00:00:00","modified_gmt":"2017-11-13T00:00:00","slug":"fediscos-el-goliat-musical-que-desaparece","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/fediscos-el-goliat-musical-que-desaparece\/","title":{"rendered":"Fediscos, el Goliat musical que desaparece"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-191234 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/FEDISCOS_EL_GOLIAT_MUSICAL_QUE_DESAPARECE_ECUADORTIMES_ECUADORNEWS.jpg\" alt=\"\" width=\"762\" height=\"428\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llora, guitarra, porque eres mi voz de dolor. Grita de nuevo su nombre si no te escuch\u00f3 y dile que a\u00fan la quiero, que a\u00fan espero que vuelva, que si no viene mi amor no tiene consuelo, que solitario sin su cari\u00f1o me muero\u009d&#8230;<\/p>\n<p>Era 1976 y en el estudio de Fediscos no se escuchaban ni murmullos ni suspiros. <strong>La voz de Julio Jaramillo<\/strong> lo inundaba todo, incluso en aquella madrugada de jueves, dos a\u00f1os antes de que falleciera, cuando se dec\u00eda por las esquinas que su voz ya no era la misma.<\/p>\n<p>Washington L\u00f3pez lo recuerda risue\u00f1o, determinado. \u00c3\u0089l, que entonces ten\u00eda no m\u00e1s de veinte a\u00f1os, se hab\u00eda agolpado ante la ventana del estudio para escuchar al \u0098<b>Ruise\u00f1or de Am\u00e9rica<\/b>\u0099 junto a otros trabajadores de la ic\u00f3nica disquera.<\/p>\n<p><strong>Don Feraud lo hab\u00eda tra\u00eddo para que grabara un disco por los sesenta a\u00f1os de la empresa. Ya para ese entonces la gente hablaba, dec\u00eda que estaba enfermo, que no cantaba como antes. Pero esa noche cant\u00f3 como nunca, grab\u00f3 doce canciones de un tir\u00f3n\u009d, rememora.<\/strong><\/p>\n<p>Era la \u00e9poca dorada de la industria musical ecuatoriana. En Fediscos se trabajaba de d\u00eda, noche y madrugada. El estudio de grabaci\u00f3n nunca paraba y 300 empleados confeccionaban los vinilos que se distribu\u00edan en cada rinc\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Fresia Saavedra, H\u00e9ctor Jaramillo, el puertorrique\u00f1o Wilfrido Vargas o el venezolano Jos\u00e9 Luis Rodr\u00edguez \u0098El Puma\u0099 pasaron ante el micr\u00f3fono del estudio. A Fediscos, entonces, se le apodaba \u0098la f\u00e1brica de artistas\u0099.<\/p>\n<p>Hoy, ya solo quedan los cimientos de la empresa fundada por Jos\u00e9 Domingo Feraud Guzm\u00e1n hace m\u00e1s de un siglo.<\/p>\n<p>En el terreno donde alguna vez funcion\u00f3 la planta de producci\u00f3n m\u00e1s rentable del Litoral, que est\u00e1 ubicado en la avenida del Bombero junto a la\u00a0<b>Agencia de Tr\u00e1nsito Municipal<\/b>, hay dos edificios a medio derrumbar, con las paredes ro\u00eddas, llenas de huecos y una camada de gatos que sirven de inquilinos temporales.<\/p>\n<p>A la compa\u00f1\u00eda la aniquil\u00f3 la tecnolog\u00eda. Aunque intent\u00f3 amoldarse al vaiv\u00e9n de los tiempos, pasando del vinilo al casete y del casete al CD, para inicios de 2001, cuando la\u00a0<b>pirater\u00eda<\/b>\u00a0inund\u00f3 las calles con sus melod\u00edas a bajo costo, ya no quedaba nada m\u00e1s por hacer. Fediscos, como un Goliat doblegado, fue cerrando sus tiendas; deteniendo la producci\u00f3n; despidiendo, a manera de prolongado velorio, a una era que ya no iba a volver.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_191254\" style=\"width: 742px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-191254\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-191254\" src=\"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/FEDISCOS_EL_GOLIAT_MUSICAL_QUE_DESAPARECE_1_ECUADORTIMES_ECUADORNEWS.jpg\" alt=\"\" width=\"732\" height=\"412\" \/><p id=\"caption-attachment-191254\" class=\"wp-caption-text\">Hasta ocho horas de grabaci\u00f3n. En la emblem\u00e1tica disquera, los artistas deb\u00edan grabar en vivo y en directo hasta por ocho horas. Esto debido a que, incluso un error instrumental, se ten\u00eda que repetir.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Solo aquella sala de grabaciones, donde Jota Jota rindi\u00f3 su \u00faltimo tributo a la m\u00fasica nacional, se mantuvo intacta. Hace cinco a\u00f1os, Francisco Feraud, bisnieto del creador, intent\u00f3 rescatar su historia.<\/p>\n<p>Recib\u00ed el estudio como herencia, pero cuando me lo dieron, el terreno ya no era nuestro. No me importaba. Aqu\u00ed est\u00e1 el legado de cuatro generaciones de mi familia. No quer\u00eda que eso se perdiera\u009d, apunta.<\/p>\n<p>Y aunque no hab\u00eda dinero para renovar la planta, Pancho logr\u00f3 llenar, nuevamente, a\u00a0<b>Fediscos<\/b>\u00a0de m\u00fasica. \u0098El festivalito\u0099 y \u0098Ma\u00f1ana es lunes\u0099, recitales que organizaba, atra\u00edan a cientos de amantes del rock.<\/p>\n<p>Al menos hasta hace poco, cuando el sue\u00f1o de rescatar el sitio lleg\u00f3 a su fin. La inmobiliaria que hab\u00eda adquirido el terreno en 2005 logr\u00f3 venderlo. El pr\u00f3ximo a\u00f1o, el emblem\u00e1tico estudio se convertir\u00e1 en un centro comercial.<\/p>\n<p>Pancho, cabizbajo, ha aceptado el cierre como algo inevitable. Pese a ello, no se resigna a dejar morir la historia de Fediscos: <b>Me hubiese gustado que el estudio se incorporara al centro comercial como museo<\/b>, pero Fediscos seguir\u00e1. No s\u00e9 d\u00f3nde ni c\u00f3mo, pero seguir\u00e1\u009d.<\/p>\n<p>En estos d\u00edas, ya est\u00e1 desmontando todo y llev\u00e1ndose cajas con los \u00faltimos vinilos. Pretende recuperar hasta los paneles de madera.<\/p>\n<p>Para los artistas que alguna vez grabaron all\u00ed, la desaparici\u00f3n del inmueble es tambi\u00e9n una analog\u00eda del declive de la industria nacional. Giselle Villag\u00f3mez ten\u00eda 13 a\u00f1os cuando entr\u00f3 en aquel \u0098templo\u0099 por primera vez. Fue una experiencia terror\u00edfica y extraordinaria. Que me dieran la oportunidad de grabar era intimidante, porque ten\u00edas que tener buena voz. Si te equivocabas, se repet\u00eda toda la canci\u00f3n\u009d, rememora.<\/p>\n<p>Ahora, a\u00f1ade, los artistas ecuatorianos dependen de s\u00ed mismos, act\u00faan hasta como productores y publicistas de su propia obra.<\/p>\n<p>Hilda Murillo, en cambio, rescata el intento que espacios como el\u00a0<b>Museo de la M\u00fasica Nacional Julio Jaramillo<\/b>\u00a0han hecho por plasmar los recuerdos del boom de la industria musical ecuatoriana. Sin embargo, tambi\u00e9n termina llen\u00e1ndose de nostalgia.<\/p>\n<p>Me entristece. Tengo\u00a0<b>historias<\/b>\u00a0muy hermosas de esa \u00e9poca, de los artistas que fuimos parte de Fediscos. Con la demolici\u00f3n de esa \u00e9poca, ya no quedar\u00e1 ni el recuerdo\u009d.<b><\/b><\/p>\n<p><b><\/b><b>Despedida<\/b><\/p>\n<p><b>Un adi\u00f3s a la luz de las velas<\/b><\/p>\n<p>Hace varias semanas, antes de que Feraud inicie el desmontaje del estudio de grabaci\u00f3n, cerca de un centenar de asistentes acudieron a despedir el inmueble. Esta se llev\u00f3 a cabo con una vigilia a la luz de las velas y un concierto en el que participaron algunas de las bandas contempor\u00e1neas que han tocado o grabado en el estudio. Desde su reapertura en 2009, Fediscos produjo discos de artistas nacionales como las bandas Tele\u00e1cidos, Cad\u00e1ver Exquisito y los solistas Nikki Mackliff y Ricardo Pita. (I)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuente: <\/strong><a href=\"http:\/\/www.expreso.ec\/guayaquil\/fediscos-musica-juliojaramillo-grabaciones-XL1836725\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.expreso.ec\/guayaquil\/fediscos-musica-juliojaramillo-grabaciones-XL1836725<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Llora, guitarra, porque eres mi voz de dolor. Grita de nuevo su nombre si no te escuch\u00f3 y dile que a\u00fan la quiero, que a\u00fan espero que vuelva, que si no viene mi amor no tiene consuelo, que solitario sin su cari\u00f1o me muero\u009d&#8230; Era 1976 y en el estudio de Fediscos no se escuchaban ni murmullos ni suspiros. La voz de Julio Jaramillo lo inundaba todo, incluso en aquella madrugada de jueves, dos a\u00f1os antes de que falleciera, cuando se dec\u00eda por las esquinas que su voz ya no era la misma. Washington L\u00f3pez lo recuerda risue\u00f1o, determinado. \u00c3\u0089l, que entonces ten\u00eda no m\u00e1s de veinte a\u00f1os, se hab\u00eda agolpado ante la ventana del estudio para escuchar al \u0098Ruise\u00f1or de Am\u00e9rica\u0099 junto a otros trabajadores de la ic\u00f3nica disquera. Don Feraud lo hab\u00eda tra\u00eddo para que grabara un disco por los sesenta a\u00f1os de la empresa. Ya para ese entonces la gente hablaba, dec\u00eda que estaba enfermo, que no cantaba como antes. Pero esa noche cant\u00f3 como nunca, grab\u00f3 doce canciones de un tir\u00f3n\u009d, rememora. Era la \u00e9poca dorada de la industria musical ecuatoriana. En Fediscos se trabajaba de d\u00eda, noche y madrugada. El estudio de grabaci\u00f3n nunca paraba y 300 empleados confeccionaban los vinilos que se distribu\u00edan en cada rinc\u00f3n del pa\u00eds. Fresia Saavedra, H\u00e9ctor Jaramillo, el puertorrique\u00f1o Wilfrido Vargas o el venezolano Jos\u00e9 Luis Rodr\u00edguez \u0098El Puma\u0099 pasaron ante el micr\u00f3fono del estudio. A Fediscos, entonces, se le apodaba \u0098la f\u00e1brica de artistas\u0099. Hoy, ya solo quedan los cimientos de la empresa fundada por Jos\u00e9 Domingo Feraud Guzm\u00e1n hace m\u00e1s de un siglo. En el terreno donde alguna vez funcion\u00f3 la planta de producci\u00f3n m\u00e1s rentable del Litoral, que est\u00e1 ubicado en la avenida del Bombero junto a la\u00a0Agencia de Tr\u00e1nsito Municipal, hay dos edificios a medio derrumbar, con las paredes ro\u00eddas, llenas de huecos y una camada de gatos que sirven de inquilinos temporales. A la compa\u00f1\u00eda la aniquil\u00f3 la tecnolog\u00eda. Aunque intent\u00f3 amoldarse al vaiv\u00e9n de los tiempos, pasando del vinilo al casete y del casete al CD, para inicios de 2001, cuando la\u00a0pirater\u00eda\u00a0inund\u00f3 las calles con sus melod\u00edas a bajo costo, ya no quedaba nada m\u00e1s por hacer. Fediscos, como un Goliat doblegado, fue cerrando sus tiendas; deteniendo la producci\u00f3n; despidiendo, a manera de prolongado velorio, a una era que ya no iba a volver. &nbsp; &nbsp; Solo aquella sala de grabaciones, donde Jota Jota rindi\u00f3 su \u00faltimo tributo a la m\u00fasica nacional, se mantuvo intacta. Hace cinco a\u00f1os, Francisco Feraud, bisnieto del creador, intent\u00f3 rescatar su historia. Recib\u00ed el estudio como herencia, pero cuando me lo dieron, el terreno ya no era nuestro. No me importaba. Aqu\u00ed est\u00e1 el legado de cuatro generaciones de mi familia. No quer\u00eda que eso se perdiera\u009d, apunta. Y aunque no hab\u00eda dinero para renovar la planta, Pancho logr\u00f3 llenar, nuevamente, a\u00a0Fediscos\u00a0de m\u00fasica. \u0098El festivalito\u0099 y \u0098Ma\u00f1ana es lunes\u0099, recitales que organizaba, atra\u00edan a cientos de amantes del rock. Al menos hasta hace poco, cuando el sue\u00f1o de rescatar el sitio lleg\u00f3 a su fin. La inmobiliaria que hab\u00eda adquirido el terreno en 2005 logr\u00f3 venderlo. El pr\u00f3ximo a\u00f1o, el emblem\u00e1tico estudio se convertir\u00e1 en un centro comercial. Pancho, cabizbajo, ha aceptado el cierre como algo inevitable. Pese a ello, no se resigna a dejar morir la historia de Fediscos: Me hubiese gustado que el estudio se incorporara al centro comercial como museo, pero Fediscos seguir\u00e1. No s\u00e9 d\u00f3nde ni c\u00f3mo, pero seguir\u00e1\u009d. En estos d\u00edas, ya est\u00e1 desmontando todo y llev\u00e1ndose cajas con los \u00faltimos vinilos. Pretende recuperar hasta los paneles de madera. Para los artistas que alguna vez grabaron all\u00ed, la desaparici\u00f3n del inmueble es tambi\u00e9n una analog\u00eda del declive de la industria nacional. Giselle Villag\u00f3mez ten\u00eda 13 a\u00f1os cuando entr\u00f3 en aquel \u0098templo\u0099 por primera vez. Fue una experiencia terror\u00edfica y extraordinaria. Que me dieran la oportunidad de grabar era intimidante, porque ten\u00edas que tener buena voz. Si te equivocabas, se repet\u00eda toda la canci\u00f3n\u009d, rememora. Ahora, a\u00f1ade, los artistas ecuatorianos dependen de s\u00ed mismos, act\u00faan hasta como productores y publicistas de su propia obra. Hilda Murillo, en cambio, rescata el intento que espacios como el\u00a0Museo de la M\u00fasica Nacional Julio Jaramillo\u00a0han hecho por plasmar los recuerdos del boom de la industria musical ecuatoriana. Sin embargo, tambi\u00e9n termina llen\u00e1ndose de nostalgia. Me entristece. Tengo\u00a0historias\u00a0muy hermosas de esa \u00e9poca, de los artistas que fuimos parte de Fediscos. Con la demolici\u00f3n de esa \u00e9poca, ya no quedar\u00e1 ni el recuerdo\u009d. Despedida Un adi\u00f3s a la luz de las velas Hace varias semanas, antes de que Feraud inicie el desmontaje del estudio de grabaci\u00f3n, cerca de un centenar de asistentes acudieron a despedir el inmueble. Esta se llev\u00f3 a cabo con una vigilia a la luz de las velas y un concierto en el que participaron algunas de las bandas contempor\u00e1neas que han tocado o grabado en el estudio. Desde su reapertura en 2009, Fediscos produjo discos de artistas nacionales como las bandas Tele\u00e1cidos, Cad\u00e1ver Exquisito y los solistas Nikki Mackliff y Ricardo Pita. 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