{"id":248841,"date":"2018-04-24T00:00:00","date_gmt":"2018-04-24T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/la-reinvindicacion-del-primer-castillo\/"},"modified":"2018-04-24T00:00:00","modified_gmt":"2018-04-24T00:00:00","slug":"la-reinvindicacion-del-primer-castillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/la-reinvindicacion-del-primer-castillo\/","title":{"rendered":"La reinvindicaci\u00f3n del primer castillo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-195459 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/La-reinvindicacio\u00cc\u0081n-del-primer-castillo_ecuadortimes_ecuadornews_11.jpg\" alt=\"\" width=\"762\" height=\"428\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fue una promesa de largo aliento. Ocho a\u00f1os despu\u00e9s de su expropiaci\u00f3n, el\u00a0<b>castillo Jos\u00e9 Mart\u00ednez de Espronceda<\/b>, aquel llamativo edificio del<b>\u00a0barrio El Astillero<\/b>, que se levanta en las\u00a0<b>calles Eloy Alfaro y Venezuela<\/b>, recibe con su recuperaci\u00f3n, una reivindicaci\u00f3n como el bien patrimonial que es desde\u00a0<b>1990<\/b>.<\/p>\n<p>Atr\u00e1s quedar\u00e1n para siempre sus pasados: el de edificio de departamentos, como naci\u00f3 en la d\u00e9cada de los treinta; y el de guarida de indigentes, drogadictos, parejas lujuriosas y criadero de ratas, en lo que se convirti\u00f3 los cinco a\u00f1os siguientes al 2011, cuando el Municipio, aparentemente, lo dej\u00f3 olvidado, tras haber anunciado el proyecto de la construcci\u00f3n de una biblioteca en esa \u00e1rea.<\/p>\n<p>El contrato de recuperaci\u00f3n del bien, que asciende a\u00a0<b>623.346,58 d\u00f3lares<\/b>, se firm\u00f3 en julio del a\u00f1o pasado, pero es reci\u00e9n hasta este abril cuando se confirma que, adem\u00e1s de que la obra concluy\u00f3 su primera fase, se mantendr\u00e1 el plan original. Pero ya no en los tres pisos que posee, como se hab\u00eda pensado, sino solo en la planta baja, confirm\u00f3 el director de\u00a0<b>Cultura del Municipio<\/b>\u00a0a\u00a0<b>EXPRESO<\/b>,\u00a0<b>Melvin<\/b><b>Hoyos<\/b>.<\/p>\n<p>El castillo es una de las primeras edificaciones de la ciudad que us\u00f3 hormig\u00f3n importado para su construcci\u00f3n, dise\u00f1ada y culminada por el hombre a quien Guayaquil le debe, tambi\u00e9n, la edificaci\u00f3n de la segunda parte de la catedral, el arquitecto espa\u00f1ol Juan Antonio Or\u00fas.<\/p>\n<p>El espa\u00f1ol levant\u00f3 el bien por pedido de su coterr\u00e1neo,\u00a0<b>Jos\u00e9 Mart\u00ednez de Espronceda<\/b>, un empresario destacado de mediados del siglo pasado que era due\u00f1o de \u0098La Frutal\u0099 y de la gaseosa Fox, cuyas f\u00e1bricas funcionaron en la parte posterior del castillo.<\/p>\n<p>Hoyos justifica el atraso de estos a\u00f1os. Se debi\u00f3 estudiar la losa una y otra y otra vez para ver si finalmente se pod\u00eda poner la biblioteca en los tres pisos\u009d, explica, y recuerda que luego de esos an\u00e1lisis se determin\u00f3 que las bases de los pisos dos y tres no soportar\u00edan el dep\u00f3sito de libros. Por eso, estos solo se quedar\u00e1n en la planta baja. En el resto de pisos, adelanta, funcionar\u00e1n otros departamentos municipales.<\/p>\n<p>El arquitecto\u00a0<b>Johnny<\/b>\u00a0<b>Ugalde<\/b>, catalogador de bienes inmuebles del<b>\u00a0Instituto Nacional de Patrimonio<\/b>, considera un acierto combinar los usos. Se trata de un edificio singular, de una forma curiosa, con aspiraciones de nobleza, un hito de<b>\u00a0El Astillero<\/b>, un elemento que marca una zona urbana a trav\u00e9s de su desarrollo arquitect\u00f3nico\u009d.<\/p>\n<p>Coincide con \u00e9l el historiador y catedr\u00e1tico Alberto S\u00e1nchez. Ese proyecto ya tiene alg\u00fan tiempo y es una necesidad imperiosa para la biblioteca. Est\u00e1 muy bien lo decidido. Guayaquil ya debe construir un centro cultural con una biblioteca moderna\u009d.<\/p>\n<p>Como es grande, describe Hoyos, nos permitir\u00e1 llevar a cabo el proyecto como lo ten\u00edamos pensado. En la esquina de la planta baja, la librer\u00eda, adjunto a esta, donde ahora hay una puerta met\u00e1lica, habr\u00e1 una de vidrio para dar acceso a un hall de distribuci\u00f3n que dar\u00e1 a la\u00a0<b>librer\u00eda<\/b>\u00a0y a la\u00a0<b>hemeroteca<\/b>\u00a0de la\u00a0<b>biblioteca<\/b>\u00a0<b>de autores<\/b>\u00a0nacionales Carlos A. Rolando, que se traslada al castillo con sala de lectura incluida\u009d.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 un \u00e1rea de atenci\u00f3n al p\u00fablico que atender\u00e1 a quienes lleguen a consultar el archivo hist\u00f3rico de la ciudad: colonia, Rep\u00fablica, archivo de la Gobernaci\u00f3n, de la secretar\u00eda hasta 1950 y archivo geneal\u00f3gico. Adem\u00e1s de una bodega de libros del programa editorial municipal y un espacio para la<b>\u00a0Academia Nacional de Historia\u00a0<\/b>cap\u00edtulo\u00a0<b>Guayaquil<\/b>.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 un sitio ideal para investigadores. Se convertir\u00e1 en la biblioteca de autores m\u00e1s grandes del pa\u00eds, luego de la Aurelio Espinoza P\u00f3lit, de\u00a0<b>Quito<\/b>. A\u00fan no hay fecha de inauguraci\u00f3n, pues falta ultimar detalles.<\/p>\n<p><b>Recuerdos y nostalgia envuelven sus paredes<\/b><\/p>\n<p>Lleg\u00f3 all\u00ed los primeros a\u00f1os del 90, cuando era una ni\u00f1a de apenas cuatro a\u00f1os. Las paredes de ese edificio la vieron convertirse en adolescente. Sonr\u00ede al recordar que, por aquellos d\u00edas, se sent\u00eda una princesa por vivir en el castillo.<\/p>\n<p>No hab\u00eda muchos habitantes en ese entonces en el\u00a0<b>barrio El Astillero<\/b>, s\u00ed mucha vida fluvial. Desde la enorme terraza del\u00a0<b>castillo de<\/b>\u00a0<b>Espronceda<\/b>\u00a0pod\u00eda ver gran parte de Guayaquil y de su r\u00edo. Recorri\u00f3 cada uno de sus corredores y se fotografi\u00f3 en cada rinc\u00f3n.<\/p>\n<p>Carolina Guadal\u00edn es miembro de una de las diez familias que vivieron en el castillo antes de su expropiaci\u00f3n, en 2010. Eran como una gran familia. Recuerda las enormes habitaciones de los departamentos, todos iguales, las anchas escaleras, los detalles de mamposter\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>El espacio es lo que m\u00e1s extra\u00f1a de la que fue su casa por 17 a\u00f1os. Y lo fuerte que era la estructura.\u00a0<b>Con paredes tan anchas, no se sent\u00edan los temblores\u009d<\/b>.<\/p>\n<p>La noticia de la recuperaci\u00f3n la llena de nostalgia. Ella vivi\u00f3 la \u00e9poca de oro del castillo y vio con tristeza la decadencia por la que pas\u00f3 hace pocos a\u00f1os. Le alegra que lo hayan recuperado, aunque hubiera preferido que se mantengan los departamentos. Despu\u00e9s de todo, el castillo, argumenta, naci\u00f3 como una casa. (I)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuente: <\/strong><a href=\"http:\/\/www.expreso.ec\/guayaquil\/patrimonio-obras-viviendas-cultura-guayaquil-DF2142630\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.expreso.ec\/guayaquil\/patrimonio-obras-viviendas-cultura-guayaquil-DF2142630<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Fue una promesa de largo aliento. 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El contrato de recuperaci\u00f3n del bien, que asciende a\u00a0623.346,58 d\u00f3lares, se firm\u00f3 en julio del a\u00f1o pasado, pero es reci\u00e9n hasta este abril cuando se confirma que, adem\u00e1s de que la obra concluy\u00f3 su primera fase, se mantendr\u00e1 el plan original. Pero ya no en los tres pisos que posee, como se hab\u00eda pensado, sino solo en la planta baja, confirm\u00f3 el director de\u00a0Cultura del Municipio\u00a0a\u00a0EXPRESO,\u00a0MelvinHoyos. El castillo es una de las primeras edificaciones de la ciudad que us\u00f3 hormig\u00f3n importado para su construcci\u00f3n, dise\u00f1ada y culminada por el hombre a quien Guayaquil le debe, tambi\u00e9n, la edificaci\u00f3n de la segunda parte de la catedral, el arquitecto espa\u00f1ol Juan Antonio Or\u00fas. 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Se trata de un edificio singular, de una forma curiosa, con aspiraciones de nobleza, un hito de\u00a0El Astillero, un elemento que marca una zona urbana a trav\u00e9s de su desarrollo arquitect\u00f3nico\u009d. Coincide con \u00e9l el historiador y catedr\u00e1tico Alberto S\u00e1nchez. Ese proyecto ya tiene alg\u00fan tiempo y es una necesidad imperiosa para la biblioteca. Est\u00e1 muy bien lo decidido. Guayaquil ya debe construir un centro cultural con una biblioteca moderna\u009d. Como es grande, describe Hoyos, nos permitir\u00e1 llevar a cabo el proyecto como lo ten\u00edamos pensado. En la esquina de la planta baja, la librer\u00eda, adjunto a esta, donde ahora hay una puerta met\u00e1lica, habr\u00e1 una de vidrio para dar acceso a un hall de distribuci\u00f3n que dar\u00e1 a la\u00a0librer\u00eda\u00a0y a la\u00a0hemeroteca\u00a0de la\u00a0biblioteca\u00a0de autores\u00a0nacionales Carlos A. Rolando, que se traslada al castillo con sala de lectura incluida\u009d. Habr\u00e1 un \u00e1rea de atenci\u00f3n al p\u00fablico que atender\u00e1 a quienes lleguen a consultar el archivo hist\u00f3rico de la ciudad: colonia, Rep\u00fablica, archivo de la Gobernaci\u00f3n, de la secretar\u00eda hasta 1950 y archivo geneal\u00f3gico. Adem\u00e1s de una bodega de libros del programa editorial municipal y un espacio para la\u00a0Academia Nacional de Historia\u00a0cap\u00edtulo\u00a0Guayaquil. Ser\u00e1 un sitio ideal para investigadores. Se convertir\u00e1 en la biblioteca de autores m\u00e1s grandes del pa\u00eds, luego de la Aurelio Espinoza P\u00f3lit, de\u00a0Quito. A\u00fan no hay fecha de inauguraci\u00f3n, pues falta ultimar detalles. Recuerdos y nostalgia envuelven sus paredes Lleg\u00f3 all\u00ed los primeros a\u00f1os del 90, cuando era una ni\u00f1a de apenas cuatro a\u00f1os. Las paredes de ese edificio la vieron convertirse en adolescente. Sonr\u00ede al recordar que, por aquellos d\u00edas, se sent\u00eda una princesa por vivir en el castillo. No hab\u00eda muchos habitantes en ese entonces en el\u00a0barrio El Astillero, s\u00ed mucha vida fluvial. Desde la enorme terraza del\u00a0castillo de\u00a0Espronceda\u00a0pod\u00eda ver gran parte de Guayaquil y de su r\u00edo. Recorri\u00f3 cada uno de sus corredores y se fotografi\u00f3 en cada rinc\u00f3n. Carolina Guadal\u00edn es miembro de una de las diez familias que vivieron en el castillo antes de su expropiaci\u00f3n, en 2010. Eran como una gran familia. Recuerda las enormes habitaciones de los departamentos, todos iguales, las anchas escaleras, los detalles de mamposter\u00eda&#8230; El espacio es lo que m\u00e1s extra\u00f1a de la que fue su casa por 17 a\u00f1os. Y lo fuerte que era la estructura.\u00a0Con paredes tan anchas, no se sent\u00edan los temblores\u009d. La noticia de la recuperaci\u00f3n la llena de nostalgia. Ella vivi\u00f3 la \u00e9poca de oro del castillo y vio con tristeza la decadencia por la que pas\u00f3 hace pocos a\u00f1os. 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