{"id":252596,"date":"2019-01-10T00:00:00","date_gmt":"2019-01-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/el-secuestro-de-julia-chediak-contado-por-ella-misma\/"},"modified":"2019-01-10T00:00:00","modified_gmt":"2019-01-10T00:00:00","slug":"el-secuestro-de-julia-chediak-contado-por-ella-misma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/el-secuestro-de-julia-chediak-contado-por-ella-misma\/","title":{"rendered":"El secuestro de Julia Chediak contado por ella misma"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img src=\"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/El-secuestro-de-Julia-Chediak-contado-por-ella-misma_ecuadortimes_ecuadornews_5-1024x483.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-201910\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Julia Chediak ten\u00eda 8 a\u00f1os cuando fue secuestrada. En diciembre de 2018, a los 17 a\u00f1os, habl\u00f3 sobre esa experiencia a la periodista Carla Maldonado, de EL TEL\u00c3\u0089GRAFO. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>El 22 de enero de 2019 dar\u00e1 una conferencia en el Forum del Paseo San Francisco, de Cumbay\u00e1, en Quito. Siempre he sido muy abierta, no tengo miedo del tema. Creo que parte de mi recuperaci\u00f3n es hablar sobre mi secuestro, que fue del 11 al 20 de enero de 2010. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si no fuera as\u00ed, no lo hubiera superado. Los que me escuchan pueden aprender algo de esta dura experiencia. Yo ten\u00eda ocho a\u00f1os. Llegaba a mi casa en un bus del colegio y viv\u00eda en un condominio de siete casas. Ese d\u00eda, el guardia me llam\u00f3 y me dijo que ten\u00eda unos papeles de mi mam\u00e1. All\u00ed me tap\u00f3 la boca y me meti\u00f3 al ba\u00f1o de la guardian\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Yo no entend\u00eda bien ni sab\u00eda que era un secuestro. Me cont\u00f3 que las FARC estaban en mi casa, ten\u00edan a mi familia y que me quer\u00edan como reh\u00e9n. \u00c3\u0089l se ofreci\u00f3 a\u00a0 ayudarme, me meti\u00f3 a un basurero grande y luego nos subimos a un carro. <\/p>\n\n\n\n<p>En el trayecto, me dijo que las FARC ya fueron a la casa de mis abuelos. Llegamos a un terreno, seco, con una quebrada. All\u00ed me cont\u00f3 que deb\u00eda esconderme por unos d\u00edas y yo cre\u00ed que me proteg\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero me advirti\u00f3 que le obedeciera en todo, sac\u00f3 una pistola y me amenaz\u00f3: si no obedeces, te mato\u009d, dijo. Eso me confundi\u00f3. \u00bfPor qu\u00e9 si me ayudaba ten\u00eda un arma apuntando a mi cabeza? Caminamos hacia la quebrada y nos detuvimos en un \u00e1rbol, que ten\u00eda una mochila colgada. <\/p>\n\n\n\n<p>Yo me extra\u00f1\u00e9, pens\u00e9 que si no deb\u00eda estar all\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 hab\u00eda una mochila que me esperaba? No entend\u00eda, pero tampoco me atrev\u00eda a preguntar mucho. En la mochila hab\u00eda tres latas de at\u00fan, jugo y un par de esposas. <\/p>\n\n\n\n<p>El secuestrador me sent\u00f3 en el piso, me espos\u00f3 los tobillos al \u00e1rbol y se fue. En ese sitio me qued\u00e9 los primeros tres d\u00edas y uno de mis miedos era que lloviera, subiera el r\u00edo y me ahogara porque no pod\u00eda moverme. Intentaba no llorar porque mi situaci\u00f3n era muy extrema. <\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda que sobrevivir y no gastar energ\u00eda ni el agua de mi cuerpo. La segunda noche de mi secuestro, me acab\u00e9 el jugo y me puse a llorar porque cre\u00eda que me iba a morir. Tambi\u00e9n pens\u00e9 que el secuestrador no volver\u00eda. Intent\u00e9 cortar las esposas con unas tijeras del colegio, pero no funcion\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p> Mientras m\u00e1s las mov\u00eda m\u00e1s se ajustaban. Grit\u00e9, pero nadie me escuchaba. El tercer d\u00eda quise dormir mucho para que el tiempo pasara r\u00e1pido. So\u00f1aba y me parec\u00eda mejor que la realidad. El secuestrador regres\u00f3 y me trajo agua y un poco de comida. Me quit\u00f3 las esposas y cruzamos el r\u00edo de la quebrada. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00c3\u0089l siempre estaba con su pistola, me amenazaba y dec\u00eda que deb\u00eda caminar m\u00e1s r\u00e1pido.\u00a0 \u00a0 Me explic\u00f3 que deb\u00edamos cambiar de lugares porque me buscaban. Llegamos a otra parte del bosque, m\u00e1s seca, y esa noche se qued\u00f3 conmigo y me puso las esposas. <\/p>\n\n\n\n<p>Mi secuestrador, que se iba de d\u00eda y volv\u00eda en las noches, ten\u00eda miedo de que yo escapara. Pero no pens\u00e9 nunca en esa posibilidad porque habr\u00eda sido fatal para m\u00ed. Yo estaba a punto de desnutrirme y deshidratarme porque no hab\u00eda comido mucho ni tomado agua. <\/p>\n\n\n\n<p>El quinto d\u00eda me desesper\u00e9 con las esposas y las da\u00f1\u00e9. El secuestrador se dio cuenta y su \u00fanica soluci\u00f3n fue coger un palo grande, juntar mis brazos y piernas y acostarme en el suelo. Qued\u00e9 crucificada y no pod\u00eda moverme para nada. Si me picaba algo no pod\u00eda ni rascarme la pierna. <\/p>\n\n\n\n<p>Me dol\u00edan los brazos y todo el cuerpo. Eso fue lo peor, lo m\u00e1s fuerte que me hab\u00eda pasado durante el secuestro. Tuve que contener mucho la calma e intent\u00e9 dormir. Me dije a mi misma que si me desesperaba no podr\u00eda hacer nada. De nuevo, nos cambiamos de lugar y llegamos a una cascada, con agua sucia y llena de botellas pl\u00e1sticas. <\/p>\n\n\n\n<p>Yo contaba los d\u00edas que pasaban y ya no cre\u00eda en el cuento de las FARC. El secuestrador me dijo que hablar\u00eda con mis padres por tel\u00e9fono y me advirti\u00f3 lo que deb\u00eda decirles: que estaba enferma, desnutrida, con dolor del cuerpo, v\u00f3mito y a punto de morir. <\/p>\n\n\n\n<p>Todo eso era verdad. Si yo no les contaba eso a mis padres, \u00e9l me mataba y otra vez me puso la pistola en la sien. Habl\u00e9 con mi mam\u00e1 y ella me pregunt\u00f3 c\u00f3mo se llamaba mi profesor de piano. Le contest\u00e9 que era Jeff, pero le dec\u00edamos Mister Tweed. En ese rato el secuestrador me arranch\u00f3 el tel\u00e9fono, no me hizo nada, pero me grit\u00f3 porque dije algo que no estaba\u00a0 planificado. <\/p>\n\n\n\n<p>Yo me qued\u00e9 un poco angustiada porque habl\u00e9 de mi profesor, pero mi mam\u00e1 esperaba esa respuesta. Para ella eso significaba que hab\u00eda hablado conmigo y no con otra ni\u00f1a. Pasaron los d\u00edas, el secuestrador me dijo que mi mam\u00e1 estaba enferma e internada en el hospital. Llor\u00e9 un mont\u00f3n, pens\u00e9 que era por mi culpa y el estr\u00e9s de mi secuestro. <\/p>\n\n\n\n<p>Cre\u00ed que ella se pod\u00eda morir, sin embargo, era una mentira de \u00e9l. Yo estaba muy d\u00e9bil, ya no ten\u00eda energ\u00eda, ni pod\u00eda caminar tan r\u00e1pido y me dol\u00eda todo el cuerpo. Entr\u00e9 en un estado de supervivencia, me dorm\u00eda mucho, pero no profundamente porque quer\u00eda estar lista para correr. <\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos d\u00edas de mi secuestro empeor\u00e9. Yo me debilitaba m\u00e1s y \u00e9l lanz\u00f3 mi mochila porque yo ya no pod\u00eda cargarla en mi espalda. Conversaba con el secuestrador, me hac\u00eda preguntas pero yo no quise decirle mucho sobre mi familia. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00c3\u0089l tambi\u00e9n me hablaba de su esposa e hijos. El d\u00eda que cumpl\u00ed 11 d\u00edas de secuestrada me dijo que me iba a reunir con mi familia. Me emocion\u00e9 mucho y llor\u00e9, quer\u00eda ver a mis pap\u00e1s. Tuvimos que subir todas las quebradas que bajamos, pero yo ten\u00eda dificultades porque no pod\u00eda caminar tanto ni r\u00e1pido. <\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos a un terreno bald\u00edo, con tubos de construcci\u00f3n, y ya empezaba a caer la noche. El secuestrador me meti\u00f3 en uno de esos tubos, me at\u00f3 las manos y los pies. Me qued\u00e9 acostada, lista para dormir y escuch\u00e9 que me llamaban Julia, Julia&#8230; yo no sab\u00eda si era \u00e9l o no. Me di cuenta de que no era su voz y contest\u00e9. <\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron integrantes del Grupo de Intervenci\u00f3n y Rescate (GIR), de la Unidad Antisecuestros y Extorsi\u00f3n (Unase) y del Grupo de Operaciones Especiales de la Polic\u00eda (GOE). Me rescataron, pero no estaban con mis pap\u00e1s. No recuerdo que haya estado en un auto y que me llevaran junto a mi familia. Me emocion\u00e9 mucho cuando los vi. <\/p>\n\n\n\n<p>Me trasladaron al hospital y le dije a mi madre que deb\u00eda perdonarme porque me mord\u00ed las u\u00f1as durante el secuestro. Mis pap\u00e1s me contaron que estaba en shock y que ten\u00eda los ojos cerrados. Tambi\u00e9n me dijeron que parec\u00eda dormida, pero no era as\u00ed. No me reintegr\u00e9 al colegio de inmediato, segu\u00ed terapia f\u00edsica diaria e iba al psic\u00f3logo. <\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco pod\u00eda moverme y com\u00eda con las manos. Quise contar sobre mi secuestro porque me ayuda a curarme de esa experiencia. Si no hablas se acumulan todas esas emociones, no sales del trauma y te consumes. Por eso, soy abierta a conversar sobre este tema. Tal vez, esto podr\u00eda ayudar a otras personas en casos de secuestro. <\/p>\n\n\n\n<p>Aunque estos no son iguales, pero s\u00ed est\u00e1n en una situaci\u00f3n dif\u00edcil, mi experiencia puede servir de algo. Yo transform\u00e9 esa vivencia muy\u00a0 negativa en positiva. Tuve una oportunidad, ahora valoro todo lo que est\u00e1 a mi alrededor. Crec\u00ed como ser humano y decid\u00ed dejar el trauma atr\u00e1s. Hoy pienso que la libertad y estar en mi casa con mi familia son lo m\u00e1s importante de mi vida. <\/p>\n\n\n\n<p>Eso es la libertad porque si est\u00e1s atada al \u00e1rbol o crucificada entiendes el significado de esa palabra. Si no hubiera sido secuestrada, no valorar\u00eda todo esto que tengo. Tuve que ir a psic\u00f3logos y sufr\u00ed de estr\u00e9s postraum\u00e1tico. El sonido de las ruedas del basurero se qued\u00f3 grabado en la cabeza. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero ser abierta me ayuda mucho; si no converso con los dem\u00e1s y no hago p\u00fablico mi secuestro, eso sigue siendo solo m\u00edo. Si deja de ser un secreto significa que ya super\u00e9 ese episodio. Fue muy dif\u00edcil y largo, pero estoy orgullosa de m\u00ed. Hace unos a\u00f1os, incluso le dije a mi mam\u00e1 que perdono a mi secuestrador y a sus c\u00f3mplices. <\/p>\n\n\n\n<p>Ellos me quitaron mucho, me hicieron sufrir a m\u00ed y a mi familia, y me dejaron traumas. Pero perdonar a los secuestradores es decirles: aqu\u00ed se acaba lo tuyo, yo sigo adelante\u009d. (I)<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente: <\/strong><a href=\"https:\/\/www.eltelegrafo.com.ec\/noticias\/judicial\/12\/secuestro-juliachediak-testimonio\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/www.eltelegrafo.com.ec\/noticias\/judicial\/12\/secuestro-juliachediak-testimonio<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julia Chediak ten\u00eda 8 a\u00f1os cuando fue secuestrada. En diciembre de 2018, a los 17 a\u00f1os, habl\u00f3 sobre esa experiencia a la periodista Carla Maldonado, de EL TEL\u00c3\u0089GRAFO. El 22 de enero de 2019 dar\u00e1 una conferencia en el Forum del Paseo San Francisco, de Cumbay\u00e1, en Quito. Siempre he sido muy abierta, no tengo miedo del tema. Creo que parte de mi recuperaci\u00f3n es hablar sobre mi secuestro, que fue del 11 al 20 de enero de 2010. Si no fuera as\u00ed, no lo hubiera superado. Los que me escuchan pueden aprender algo de esta dura experiencia. Yo ten\u00eda ocho a\u00f1os. Llegaba a mi casa en un bus del colegio y viv\u00eda en un condominio de siete casas. Ese d\u00eda, el guardia me llam\u00f3 y me dijo que ten\u00eda unos papeles de mi mam\u00e1. All\u00ed me tap\u00f3 la boca y me meti\u00f3 al ba\u00f1o de la guardian\u00eda. Yo no entend\u00eda bien ni sab\u00eda que era un secuestro. Me cont\u00f3 que las FARC estaban en mi casa, ten\u00edan a mi familia y que me quer\u00edan como reh\u00e9n. \u00c3\u0089l se ofreci\u00f3 a\u00a0 ayudarme, me meti\u00f3 a un basurero grande y luego nos subimos a un carro. En el trayecto, me dijo que las FARC ya fueron a la casa de mis abuelos. Llegamos a un terreno, seco, con una quebrada. 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De nuevo, nos cambiamos de lugar y llegamos a una cascada, con agua sucia y llena de botellas pl\u00e1sticas. Yo contaba los d\u00edas que pasaban y ya no cre\u00eda en el cuento de las FARC. El secuestrador me dijo que hablar\u00eda con mis padres por tel\u00e9fono y me advirti\u00f3 lo que deb\u00eda decirles: que estaba enferma, desnutrida, con dolor del cuerpo, v\u00f3mito y a punto de morir. Todo eso era verdad. Si yo no les contaba eso a mis padres, \u00e9l me mataba y otra vez me puso la pistola en la sien. Habl\u00e9 con mi mam\u00e1 y ella me pregunt\u00f3 c\u00f3mo se llamaba mi profesor de piano. Le contest\u00e9 que era Jeff, pero le dec\u00edamos Mister Tweed. En ese rato el secuestrador me arranch\u00f3 el tel\u00e9fono, no me hizo nada, pero me grit\u00f3 porque dije algo que no estaba\u00a0 planificado. Yo me qued\u00e9 un poco angustiada porque habl\u00e9 de mi profesor, pero mi mam\u00e1 esperaba esa respuesta. Para ella eso significaba que hab\u00eda hablado conmigo y no con otra ni\u00f1a. Pasaron los d\u00edas, el secuestrador me dijo que mi mam\u00e1 estaba enferma e internada en el hospital. Llor\u00e9 un mont\u00f3n, pens\u00e9 que era por mi culpa y el estr\u00e9s de mi secuestro. Cre\u00ed que ella se pod\u00eda morir, sin embargo, era una mentira de \u00e9l. Yo estaba muy d\u00e9bil, ya no ten\u00eda energ\u00eda, ni pod\u00eda caminar tan r\u00e1pido y me dol\u00eda todo el cuerpo. Entr\u00e9 en un estado de supervivencia, me dorm\u00eda mucho, pero no profundamente porque quer\u00eda estar lista para correr. En los \u00faltimos d\u00edas de mi secuestro empeor\u00e9. Yo me debilitaba m\u00e1s y \u00e9l lanz\u00f3 mi mochila porque yo ya no pod\u00eda cargarla en mi espalda. Conversaba con el secuestrador, me hac\u00eda preguntas pero yo no quise decirle mucho sobre mi familia. \u00c3\u0089l tambi\u00e9n me hablaba de su esposa e hijos. 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