{"id":254954,"date":"2019-12-24T18:19:43","date_gmt":"2019-12-24T18:19:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/?p=254954"},"modified":"2019-12-24T18:19:43","modified_gmt":"2019-12-24T18:19:43","slug":"las-leyendas-urbanas-que-aun-causan-curiosidad-en-ecuador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/las-leyendas-urbanas-que-aun-causan-curiosidad-en-ecuador\/","title":{"rendered":"Las leyendas urbanas que a\u00fan causan curiosidad en Ecuador"},"content":{"rendered":"<p>Cuando surgieron estas historias eran otras \u00e9pocas, sin redes sociales en donde registrar y comentar los supuestos hechos paranormales. Las leyendas urbanas se fueron trasladando de boca en boca entre las generaciones con el pasar de las d\u00e9cadas; incluso a\u00fan causan cierto asombro o curiosidad entre la poblaci\u00f3n, pese al avance tecnol\u00f3gico y el hecho de que la sociedad se ha vuelto m\u00e1s c\u00ednica.<\/p>\n<div id=\"attachment_254955\" style=\"width: 1290px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-254955\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-254955\" src=\"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/ecuador-times-ecuador-news-urban-legends-ecuador.jpg\" alt=\"\" width=\"1280\" height=\"734\" \/><p id=\"caption-attachment-254955\" class=\"wp-caption-text\">Las leyendas urbanas que a\u00fan causan curiosidad en Ecuador<\/p><\/div>\n<p><strong>Presencia de Estrada<\/strong><\/p>\n<p>El Cementerio Patrimonial de Guayaquil, considerado un museo al aire libre, es uno de los escenarios de estas leyendas fant\u00e1sticas. El protagonista es V\u00edctor Emilio Estrada Sciaccaluga, notable personaje guayaquile\u00f1o, empresario, del que seguro algunos simplemente conocen su nombre por la calle emblem\u00e1tica de Urdesa. Pero sobre \u00e9l -adem\u00e1s de su paso por la pol\u00edtica ecuatoriana- surgen relatos que dan mucho que pensar.<\/p>\n<p>A Estrada, quien en 1944 fue presidente del Concejo Cantonal de Guayaquil, le sobrevino la muerte el 21 de febrero de 1954 tras perder la batalla contra el c\u00e1ncer de p\u00e1ncreas. Ten\u00eda 62 a\u00f1os. Sus restos descansan en un majestuoso mausoleo en la puerta VII del Cementerio Patrimonial.<\/p>\n<p>Una leyenda urbana ampliamente difundida a trav\u00e9s de los a\u00f1os indica que su esp\u00edritu se levanta a las 23:00 de la tumba para tomar taxis con rumbo desconocido, ocasionando gran susto a los conductores cuando ven que su misterioso pasajero ha desaparecido.<\/p>\n<p>Otros relatos cuentan que simplemente conversaba con los transe\u00fantes del sitio, que se disponen a tomar el transporte p\u00fablico; o que Estrada, luego de muerto, ayudaba a los estudiantes a sacar buenas notas.<\/p>\n<p><strong>La dama tapada<\/strong><\/p>\n<p>La vida bohemia que llevaban algunos hombres en los a\u00f1os 1700 les cost\u00f3 muy caro. La presencia de la Dama Tapada era el terror de muchos entre la medianoche y las cuatro de la madrugada en esa temprana \u00e9poca en la historia de la vida porte\u00f1a. No se tiene certeza de su origen, lo \u00fanico que resalta es que aparec\u00eda a pocos metros y de forma casual frente a los hombres que, prendados de su belleza, la segu\u00edan.<\/p>\n<p>Era una mujer de esbelta figura y cautivadoras formas, de andar seductor y elegante, rodeada de un agradable aroma que dejaba al paso y cubierta el rostro por un velo que, pese al enigma que representaba, dejaba averiguar gran belleza. Ning\u00fan hombre se le resist\u00eda, todos se ve\u00edan hipnotizados; la distancia entre ella y el hombre siempre se manten\u00eda igual: nadie se alejaba, por m\u00e1s cobarde que fuese, y nadie se le acercaba m\u00e1s all\u00e1 de cierto punto.<\/p>\n<p>Luego de un tramo, la mujer se deten\u00eda y le dec\u00eda al hombre: \u2013 Ya me ve usted c\u00f3mo soy\u2026 Ahora, si quiere seguirme, siga\u2026 Finalmente, la mujer se quitaba el velo y su bello rostro desaparec\u00eda para dar paso a una horrenda calavera que emanaba un hedor nauseabundo\u2026<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n hac\u00eda que sus &#8216;admiradores&#8217; quedaran impactados; algunos mor\u00edan por el susto, otros por el olor pestilente. Los pocos que sobreviv\u00edan fueron calificados por la cultura popular como tunantes.<\/p>\n<p>Tras el impacto, la Dama Tapada segu\u00eda su camino hasta desaparecer en las calles porte\u00f1as.<\/p>\n<p><strong>El comemuerto<\/strong><\/p>\n<p>No es una leyenda, esto s\u00ed fue real, aunque nadie com\u00eda muertos. Era en la d\u00e9cada del 40 cuando un enterrador de muertos vio una &#8216;oportunidad&#8217; para sacarle provecho a la muerte. El hombre en cuesti\u00f3n asist\u00eda a los entierros de familia pudientes de la \u00e9poca en el Cementerio General de Guayaquil. En ese entonces los fallecidos que hab\u00edan gozado de una buena posici\u00f3n econ\u00f3mica eran sepultados con sus mejores ropas, zapatos y joyas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de pasado un tiempo o quiz\u00e1 incluso en la misma noche, el &#8216;comemuerto&#8217; desenterraba los cuerpos para hacerse con los objetos de valor del difunto. Anillos, vestidos elegantes, cadenas y hasta dientes de oro eran sustra\u00eddas de los ata\u00fades.<\/p>\n<p>En una ciudad donde entonces hab\u00eda pocos habitantes, con relaci\u00f3n a la actualidad, result\u00f3 cuesti\u00f3n de tiempo descubrir que los objetos robados hab\u00edan &#8216;vuelto a la vida&#8217;. Los familiares de los difuntos asaltados empezaron a notar que las pertenencias de sus parientes de pronto estaban a la venta en locales del centro porte\u00f1o. Por ejemplo, la madre de una fallecida qued\u00f3 estupefacta cuando vio en la vitrina de un local el vestido de novia que le puso a la hija para el velatorio y con el que la sepult\u00f3.<\/p>\n<p>No hizo falta justicia divina para este caso, pues la acci\u00f3n fue sancionada en esta vida. Luego de las denuncias presentadas por propietarios de las tumbas profanadas, las autoridades detuvieron al &#8216;comemuerto&#8217;, as\u00ed como tambi\u00e9n a sus c\u00f3mplices.<\/p>\n<p><strong>Iglesia de San Francisco<\/strong><\/p>\n<p>Cantu\u00f1a era un ind\u00edgena a quien los padres franciscanos le encomendaron la construcci\u00f3n de la iglesia de San Francisco de Quito. Ten\u00eda seis meses para terminar la obra, a cambio recibir\u00eda una gran suma de dinero.<\/p>\n<p>El ind\u00edgena ten\u00eda el tiempo en contra, pero reuni\u00f3 un equipo y se propuso terminar el templo en el tiempo acordado. Pero el tiempo pasaba y el contratista se empez\u00f3 a dar cuenta de que no tendr\u00eda el tiempo suficiente para cumplir con la obra. En medio de su desesperaci\u00f3n se le apareci\u00f3 el diablo, quien le propuso terminar la iglesia antes de que amaneciera, pero a cambio deb\u00eda darle su alma.<\/p>\n<p>Cantu\u00f1a no ten\u00eda m\u00e1s opci\u00f3n y acept\u00f3 el trato, que consist\u00eda en terminar la obra en el menor tiempo posible y colocar todas las piedras. El diablo y sus ayudantes terminaron la obra antes de la medianoche y el maligno estaba listo para cobrar la deuda.<\/p>\n<p>Lucifer se aproxim\u00f3 a Cantu\u00f1a para reclamar lo suyo, pero este lo increp\u00f3 y le dijo: \u201c\u00a1El trato ha sido incumplido! Me ofreciste colocar hasta la \u00faltima piedra de la construcci\u00f3n y no fue as\u00ed. Falta una piedra\u201d. Pero la roca en cuesti\u00f3n hab\u00eda sido sacada de la obra por el mismo Cantu\u00f1a, quien la escondi\u00f3 antes de que los demonios comenzaran la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>El diablo, asombrado, vio c\u00f3mo un simple mortal lo hab\u00eda enga\u00f1ado. As\u00ed, Cantu\u00f1a salv\u00f3 su alma y el diablo, sinti\u00e9ndose burlado, se refugi\u00f3 en los infiernos sin llevarse su paga.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.eluniverso.com\/entretenimiento\/2019\/12\/23\/nota\/7662816\/leyendas-urbanas-terror-cementerio-guayaquil#cxrecs_s\">https:\/\/www.eluniverso.com\/entretenimiento\/2019\/12\/23\/nota\/7662816\/leyendas-urbanas-terror-cementerio-guayaquil#cxrecs_s<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando surgieron estas historias eran otras \u00e9pocas, sin redes sociales en donde registrar y comentar los supuestos hechos paranormales. Las leyendas urbanas se fueron trasladando de boca en boca entre las generaciones con el pasar de las d\u00e9cadas; incluso a\u00fan causan cierto asombro o curiosidad entre la poblaci\u00f3n, pese al avance tecnol\u00f3gico y el hecho de que la sociedad se ha vuelto m\u00e1s c\u00ednica. Presencia de Estrada El Cementerio Patrimonial de Guayaquil, considerado un museo al aire libre, es uno de los escenarios de estas leyendas fant\u00e1sticas. El protagonista es V\u00edctor Emilio Estrada Sciaccaluga, notable personaje guayaquile\u00f1o, empresario, del que seguro algunos simplemente conocen su nombre por la calle emblem\u00e1tica de Urdesa. Pero sobre \u00e9l -adem\u00e1s de su paso por la pol\u00edtica ecuatoriana- surgen relatos que dan mucho que pensar. A Estrada, quien en 1944 fue presidente del Concejo Cantonal de Guayaquil, le sobrevino la muerte el 21 de febrero de 1954 tras perder la batalla contra el c\u00e1ncer de p\u00e1ncreas. Ten\u00eda 62 a\u00f1os. Sus restos descansan en un majestuoso mausoleo en la puerta VII del Cementerio Patrimonial. Una leyenda urbana ampliamente difundida a trav\u00e9s de los a\u00f1os indica que su esp\u00edritu se levanta a las 23:00 de la tumba para tomar taxis con rumbo desconocido, ocasionando gran susto a los conductores cuando ven que su misterioso pasajero ha desaparecido. Otros relatos cuentan que simplemente conversaba con los transe\u00fantes del sitio, que se disponen a tomar el transporte p\u00fablico; o que Estrada, luego de muerto, ayudaba a los estudiantes a sacar buenas notas. La dama tapada La vida bohemia que llevaban algunos hombres en los a\u00f1os 1700 les cost\u00f3 muy caro. La presencia de la Dama Tapada era el terror de muchos entre la medianoche y las cuatro de la madrugada en esa temprana \u00e9poca en la historia de la vida porte\u00f1a. No se tiene certeza de su origen, lo \u00fanico que resalta es que aparec\u00eda a pocos metros y de forma casual frente a los hombres que, prendados de su belleza, la segu\u00edan. Era una mujer de esbelta figura y cautivadoras formas, de andar seductor y elegante, rodeada de un agradable aroma que dejaba al paso y cubierta el rostro por un velo que, pese al enigma que representaba, dejaba averiguar gran belleza. Ning\u00fan hombre se le resist\u00eda, todos se ve\u00edan hipnotizados; la distancia entre ella y el hombre siempre se manten\u00eda igual: nadie se alejaba, por m\u00e1s cobarde que fuese, y nadie se le acercaba m\u00e1s all\u00e1 de cierto punto. Luego de un tramo, la mujer se deten\u00eda y le dec\u00eda al hombre: \u2013 Ya me ve usted c\u00f3mo soy\u2026 Ahora, si quiere seguirme, siga\u2026 Finalmente, la mujer se quitaba el velo y su bello rostro desaparec\u00eda para dar paso a una horrenda calavera que emanaba un hedor nauseabundo\u2026 Esta situaci\u00f3n hac\u00eda que sus &#8216;admiradores&#8217; quedaran impactados; algunos mor\u00edan por el susto, otros por el olor pestilente. Los pocos que sobreviv\u00edan fueron calificados por la cultura popular como tunantes. Tras el impacto, la Dama Tapada segu\u00eda su camino hasta desaparecer en las calles porte\u00f1as. El comemuerto No es una leyenda, esto s\u00ed fue real, aunque nadie com\u00eda muertos. Era en la d\u00e9cada del 40 cuando un enterrador de muertos vio una &#8216;oportunidad&#8217; para sacarle provecho a la muerte. El hombre en cuesti\u00f3n asist\u00eda a los entierros de familia pudientes de la \u00e9poca en el Cementerio General de Guayaquil. En ese entonces los fallecidos que hab\u00edan gozado de una buena posici\u00f3n econ\u00f3mica eran sepultados con sus mejores ropas, zapatos y joyas. Despu\u00e9s de pasado un tiempo o quiz\u00e1 incluso en la misma noche, el &#8216;comemuerto&#8217; desenterraba los cuerpos para hacerse con los objetos de valor del difunto. Anillos, vestidos elegantes, cadenas y hasta dientes de oro eran sustra\u00eddas de los ata\u00fades. En una ciudad donde entonces hab\u00eda pocos habitantes, con relaci\u00f3n a la actualidad, result\u00f3 cuesti\u00f3n de tiempo descubrir que los objetos robados hab\u00edan &#8216;vuelto a la vida&#8217;. Los familiares de los difuntos asaltados empezaron a notar que las pertenencias de sus parientes de pronto estaban a la venta en locales del centro porte\u00f1o. Por ejemplo, la madre de una fallecida qued\u00f3 estupefacta cuando vio en la vitrina de un local el vestido de novia que le puso a la hija para el velatorio y con el que la sepult\u00f3. No hizo falta justicia divina para este caso, pues la acci\u00f3n fue sancionada en esta vida. Luego de las denuncias presentadas por propietarios de las tumbas profanadas, las autoridades detuvieron al &#8216;comemuerto&#8217;, as\u00ed como tambi\u00e9n a sus c\u00f3mplices. Iglesia de San Francisco Cantu\u00f1a era un ind\u00edgena a quien los padres franciscanos le encomendaron la construcci\u00f3n de la iglesia de San Francisco de Quito. Ten\u00eda seis meses para terminar la obra, a cambio recibir\u00eda una gran suma de dinero. El ind\u00edgena ten\u00eda el tiempo en contra, pero reuni\u00f3 un equipo y se propuso terminar el templo en el tiempo acordado. Pero el tiempo pasaba y el contratista se empez\u00f3 a dar cuenta de que no tendr\u00eda el tiempo suficiente para cumplir con la obra. En medio de su desesperaci\u00f3n se le apareci\u00f3 el diablo, quien le propuso terminar la iglesia antes de que amaneciera, pero a cambio deb\u00eda darle su alma. Cantu\u00f1a no ten\u00eda m\u00e1s opci\u00f3n y acept\u00f3 el trato, que consist\u00eda en terminar la obra en el menor tiempo posible y colocar todas las piedras. El diablo y sus ayudantes terminaron la obra antes de la medianoche y el maligno estaba listo para cobrar la deuda. Lucifer se aproxim\u00f3 a Cantu\u00f1a para reclamar lo suyo, pero este lo increp\u00f3 y le dijo: \u201c\u00a1El trato ha sido incumplido! Me ofreciste colocar hasta la \u00faltima piedra de la construcci\u00f3n y no fue as\u00ed. Falta una piedra\u201d. Pero la roca en cuesti\u00f3n hab\u00eda sido sacada de la obra por el mismo Cantu\u00f1a, quien la escondi\u00f3 antes de que los demonios comenzaran la construcci\u00f3n. El diablo, asombrado, vio c\u00f3mo un simple mortal lo hab\u00eda enga\u00f1ado. 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