{"id":258085,"date":"2021-03-04T22:53:47","date_gmt":"2021-03-04T22:53:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/?p=258085"},"modified":"2021-03-04T22:53:47","modified_gmt":"2021-03-04T22:53:47","slug":"casi-la-mitad-de-la-poblacion-rural-vive-con-menos-de-usd-280-al-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/casi-la-mitad-de-la-poblacion-rural-vive-con-menos-de-usd-280-al-dia\/","title":{"rendered":"Casi la mitad de la poblaci\u00f3n rural vive con menos de USD 2,80 al d\u00eda"},"content":{"rendered":"<p id=\"m12-11-13\">La casa de Manuel Palacios, de 69 a\u00f1os, es de una planta. La peque\u00f1a <b>construcci\u00f3n <\/b>acoge a 11 miembros de su <b>familia<\/b>. La <b>situaci\u00f3n econ\u00f3mica <\/b>de este jefe de hogar se complic\u00f3 con la pandemia y no halla trabajo.<\/p>\n<div id=\"attachment_258086\" style=\"width: 622px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-258086\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-258086\" src=\"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/ecuador-times-ecuador-news-almost-half-rural-population-survives-with-ess-than-three-dollars-per-day.jpeg\" alt=\"\" width=\"612\" height=\"340\" \/><p id=\"caption-attachment-258086\" class=\"wp-caption-text\">Casi la mitad de la poblaci\u00f3n rural vive con menos de USD 2,80 al d\u00eda<\/p><\/div>\n<p id=\"m66-1-67\">La vivienda, de paredes de bloque y techo de zinc, est\u00e1 en una loma de la <b>comunidad Lindero<\/b>, de la <b>parroquia Pilahu\u00edn<\/b>, localizada a 45 minutos al sur de <b>Ambato<\/b>, en <b>Tungurahua<\/b>.<\/p>\n<p>Los gastos de esta <b>familia <\/b>se financiaban con la venta diaria de los 25 litros de leche que producen sus dos <b>vacas<\/b>. \u201cAntes del covid-19 nos pagaban USD 0,39 centavos el litro, pero ahora baj\u00f3 a 0,32 y casi no nos alcanza lo que recibimos\u201d.<\/p>\n<p>La <b>agricultura <\/b>aporta poco o nada en los ingresos. A mediados del 2020, Manuel sembr\u00f3 papas, pero el quintal baj\u00f3 de precio y solo le pagaron USD 6 por cada uno. La venta no alcanz\u00f3 para cubrir la inversi\u00f3n, cuenta Manuel, con pesar.<\/p>\n<p>Desde octubre del a\u00f1o pasado, Palacios recibe un bono de USD 100 del Ministerio de Inclusi\u00f3n. Con los recursos cancela el <b>servicio de Internet<\/b> que contrat\u00f3 para que su hija pueda estudiar. Tambi\u00e9n los <b>servicios b\u00e1sicos<\/b> del agua entubada, <b>energ\u00eda el\u00e9ctrica<\/b> y una parte para la alimentaci\u00f3n. \u201cAl mes logro completar USD 400, pero \u201cno alcanza porque la familia es numerosa\u201d.<\/p>\n<p id=\"m79-2-80\">Con esos ingresos, Manuel solo tiene para destinar USD 1,26 diarios para la alimentaci\u00f3n y cuidado de cada uno de sus <b>hijos <\/b>y su <b>esposa<\/b>. Eso coloca a este hogar en la l\u00ednea de la pobreza, que afecta a casi la mitad de la poblaci\u00f3n rural.<\/p>\n<p>En el pa\u00eds, 32 de cada 100 <b>ecuatorianos <\/b>estaba en esta situaci\u00f3n en el 2020, pero en el campo son 48 de cada 100. Se considera que una persona tiene esta condici\u00f3n cuando percibe menos de USD 2,8 al d\u00eda.<\/p>\n<p>El indicador se dispar\u00f3 en relaci\u00f3n con el 2019, cuando 42 de cada 100 personas que viv\u00edan en el campo percib\u00edan esos ingresos o menos.<\/p>\n<p>La falta de <b>recursos <\/b>acarrea otros problemas para este segmento de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Segundo Baltazar, director encargado de la Unidad Educativa Intercultural Biling\u00fce V\u00edctor Manuel Garc\u00e9s, explica que la pandemia afect\u00f3 a la <b>econom\u00eda <\/b>de las familias de las cuatro comunidades de la zona sur de la parroquia <b>Pilahu\u00edn<\/b>: <b>Lindero<\/b>, <b>Yatzaputz\u00e1n<\/b>, <b>R\u00edo Blanco<\/b> y <b>Totora<\/b>.<\/p>\n<p id=\"m96-3-97\">El profesor dice que hay un ausentismo del 30% de estudiantes en las clases virtuales, porque sus padres no tienen para pagar el Internet o porque el servicio no llega hasta la zona donde est\u00e1n sus hogares. Los ni\u00f1os que est\u00e1n en esta situaci\u00f3n asisten los mi\u00e9rcoles y viernes a recibir apoyo pedag\u00f3gico de sus maestros.<\/p>\n<p>Las peque\u00f1as Mar\u00eda y Dom\u00e9nica, quienes viven en la parroquia rural Alluriqu\u00edn, en <b>Santo Domingo de los Ts\u00e1chilas<\/b>, tambi\u00e9n dejaron de asistir a las clases virtuales de la escuela, porque en su casa no hay Internet y tampoco tienen recursos para movilizarse al centro de su parroquia, donde hay locales de c\u00f3mputo.<\/p>\n<p>En su casa se sacrifica el <b>desayuno <\/b>o la <b>merienda<\/b>, seg\u00fan el d\u00eda, ante la crisis que golpea a esta familia hace m\u00e1s de un a\u00f1o. Juan Ord\u00f3\u00f1ez, padre de las ni\u00f1as, es vendedor de panela, desde hace una d\u00e9cada. En abril del 2020 enferm\u00f3 de covid-19, su cuadro de salud se agrav\u00f3 y fue hospitalizado cerca de un mes. El hombre, de 48 a\u00f1os, era el que sosten\u00eda financieramente a sus dos hijas y a su esposa, Julia Cede\u00f1o.<\/p>\n<p>Los d\u00edas de internamiento, en un hospital de Santo Domingo, fueron cr\u00edticos no solo porque su condici\u00f3n empeoraba, sino porque el hogar invirti\u00f3 sus pocos ahorros en el tratamiento de Juan.<\/p>\n<p>Ellos necesitaban hasta USD 300 al d\u00eda para costear las <b>medicinas<\/b>. Pero no alcanzaba y tuvieron que vender el televisor, parte de los muebles y algunas herramientas de trabajo.<\/p>\n<p>Ellos est\u00e1n endeudados, los intereses crecen y no pueden pagarlos, cuenta Juan, quien a\u00fan se recupera de los estragos que le dej\u00f3 el <b>virus<\/b>. \u00c9l apenas consigue USD 5 al d\u00eda, con la venta de panela en la calle.<\/p>\n<p id=\"m115-4-116\">Para conseguir un poco m\u00e1s de ingresos, otros optan por buscar oportunidades en la ciudad. Gloria Checa viaja desde su vivienda, ubicada en la <b>parroquia rural<\/b> <b>La Esperanza<\/b>, en las faldas del volc\u00e1n Imbabura, hasta Ibarra, para laborar de lunes a viernes. En una acera del centro de la urbe coloca una carreta met\u00e1lica en la que ofrece dulces y cigarrillos.<\/p>\n<p>Esta mujer de 75 a\u00f1os, que ha dedicado 20 a esta actividad, recuerda que antes de marzo del 2020 -cuando se inici\u00f3 la crisis sanitaria- sus ingresos bordeaban los USD 8 diarios. Actualmente, el promedio es de USD 2,50 cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Con los USD 50 que re\u00fane al mes paga USD 8 del servicio de energ\u00eda el\u00e9ctrica y USD 4 del agua potable. El resto lo invierte en comprar productos para su negocio y alimentos para ella, su hija y cinco nietos, con los que convive. \u201cCon este \u00adtrabajo eduqu\u00e9 a mis cuatro hijos. Pero ahora la mayor\u00eda de los clientes dej\u00f3 de comprar los <b>productos<\/b>. Hay desconfianza por el virus\u201d, comenta, mientras acomoda los <b>caramelos <\/b>y <b>chocolates<\/b>.<\/p>\n<p id=\"m128-5-129\">La pandemia tiene distintos impactos econ\u00f3micos en Imbabura. Antes del covid, <b>Cotacachi <\/b>era el cant\u00f3n con el mayor \u00edndice de personas en condici\u00f3n de pobreza.<\/p>\n<p>Pero la crisis golpe\u00f3 al comercio y al turismo de <b>Otavalo<\/b>, <b>Ibarra<\/b> y <b>Antonio Ante<\/b>, explica Sherman Ortega, director de Fomento Productivo de la Prefectura de Imbabura.<\/p>\n<p>En cambio, los cantones que viven de las actividades agropecuarias, como <b>Pimampiro <\/b>y <b>Urcuqu\u00ed<\/b>, tuvieron cierto respiro, porque la demanda de \u00adalimentos sigui\u00f3.<\/p>\n<p>Ante la crisis, el <b>Gobierno Nacional<\/b> cre\u00f3, el a\u00f1o anterior, el bono de protecci\u00f3n familiar de USD 120. Este se entrega por una sola vez a familias que est\u00e1n en el rango de pobreza y extrema pobreza y no reciben pensi\u00f3n ni otro bono estatal. En Imbabura, en la tercera fase que est\u00e1 en marcha, se beneficiar\u00e1n 7 407 familias.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.elcomercio.com\/actualidad\/crisis-desempleo-poblacion-rural-familias.html\">https:\/\/www.elcomercio.com\/actualidad\/crisis-desempleo-poblacion-rural-familias.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La casa de Manuel Palacios, de 69 a\u00f1os, es de una planta. La peque\u00f1a construcci\u00f3n acoge a 11 miembros de su familia. La situaci\u00f3n econ\u00f3mica de este jefe de hogar se complic\u00f3 con la pandemia y no halla trabajo. La vivienda, de paredes de bloque y techo de zinc, est\u00e1 en una loma de la comunidad Lindero, de la parroquia Pilahu\u00edn, localizada a 45 minutos al sur de Ambato, en Tungurahua. Los gastos de esta familia se financiaban con la venta diaria de los 25 litros de leche que producen sus dos vacas. \u201cAntes del covid-19 nos pagaban USD 0,39 centavos el litro, pero ahora baj\u00f3 a 0,32 y casi no nos alcanza lo que recibimos\u201d. La agricultura aporta poco o nada en los ingresos. A mediados del 2020, Manuel sembr\u00f3 papas, pero el quintal baj\u00f3 de precio y solo le pagaron USD 6 por cada uno. La venta no alcanz\u00f3 para cubrir la inversi\u00f3n, cuenta Manuel, con pesar. Desde octubre del a\u00f1o pasado, Palacios recibe un bono de USD 100 del Ministerio de Inclusi\u00f3n. Con los recursos cancela el servicio de Internet que contrat\u00f3 para que su hija pueda estudiar. Tambi\u00e9n los servicios b\u00e1sicos del agua entubada, energ\u00eda el\u00e9ctrica y una parte para la alimentaci\u00f3n. \u201cAl mes logro completar USD 400, pero \u201cno alcanza porque la familia es numerosa\u201d. Con esos ingresos, Manuel solo tiene para destinar USD 1,26 diarios para la alimentaci\u00f3n y cuidado de cada uno de sus hijos y su esposa. Eso coloca a este hogar en la l\u00ednea de la pobreza, que afecta a casi la mitad de la poblaci\u00f3n rural. En el pa\u00eds, 32 de cada 100 ecuatorianos estaba en esta situaci\u00f3n en el 2020, pero en el campo son 48 de cada 100. Se considera que una persona tiene esta condici\u00f3n cuando percibe menos de USD 2,8 al d\u00eda. El indicador se dispar\u00f3 en relaci\u00f3n con el 2019, cuando 42 de cada 100 personas que viv\u00edan en el campo percib\u00edan esos ingresos o menos. La falta de recursos acarrea otros problemas para este segmento de la poblaci\u00f3n. Segundo Baltazar, director encargado de la Unidad Educativa Intercultural Biling\u00fce V\u00edctor Manuel Garc\u00e9s, explica que la pandemia afect\u00f3 a la econom\u00eda de las familias de las cuatro comunidades de la zona sur de la parroquia Pilahu\u00edn: Lindero, Yatzaputz\u00e1n, R\u00edo Blanco y Totora. El profesor dice que hay un ausentismo del 30% de estudiantes en las clases virtuales, porque sus padres no tienen para pagar el Internet o porque el servicio no llega hasta la zona donde est\u00e1n sus hogares. Los ni\u00f1os que est\u00e1n en esta situaci\u00f3n asisten los mi\u00e9rcoles y viernes a recibir apoyo pedag\u00f3gico de sus maestros. 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Los d\u00edas de internamiento, en un hospital de Santo Domingo, fueron cr\u00edticos no solo porque su condici\u00f3n empeoraba, sino porque el hogar invirti\u00f3 sus pocos ahorros en el tratamiento de Juan. Ellos necesitaban hasta USD 300 al d\u00eda para costear las medicinas. Pero no alcanzaba y tuvieron que vender el televisor, parte de los muebles y algunas herramientas de trabajo. Ellos est\u00e1n endeudados, los intereses crecen y no pueden pagarlos, cuenta Juan, quien a\u00fan se recupera de los estragos que le dej\u00f3 el virus. \u00c9l apenas consigue USD 5 al d\u00eda, con la venta de panela en la calle. Para conseguir un poco m\u00e1s de ingresos, otros optan por buscar oportunidades en la ciudad. Gloria Checa viaja desde su vivienda, ubicada en la parroquia rural La Esperanza, en las faldas del volc\u00e1n Imbabura, hasta Ibarra, para laborar de lunes a viernes. En una acera del centro de la urbe coloca una carreta met\u00e1lica en la que ofrece dulces y cigarrillos. Esta mujer de 75 a\u00f1os, que ha dedicado 20 a esta actividad, recuerda que antes de marzo del 2020 -cuando se inici\u00f3 la crisis sanitaria- sus ingresos bordeaban los USD 8 diarios. Actualmente, el promedio es de USD 2,50 cada d\u00eda. Con los USD 50 que re\u00fane al mes paga USD 8 del servicio de energ\u00eda el\u00e9ctrica y USD 4 del agua potable. El resto lo invierte en comprar productos para su negocio y alimentos para ella, su hija y cinco nietos, con los que convive. \u201cCon este \u00adtrabajo eduqu\u00e9 a mis cuatro hijos. Pero ahora la mayor\u00eda de los clientes dej\u00f3 de comprar los productos. Hay desconfianza por el virus\u201d, comenta, mientras acomoda los caramelos y chocolates. La pandemia tiene distintos impactos econ\u00f3micos en Imbabura. Antes del covid, Cotacachi era el cant\u00f3n con el mayor \u00edndice de personas en condici\u00f3n de pobreza. 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