{"id":258203,"date":"2021-03-22T21:58:45","date_gmt":"2021-03-22T21:58:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/?p=258203"},"modified":"2021-03-22T21:58:45","modified_gmt":"2021-03-22T21:58:45","slug":"la-deportacion-otro-drama-del-migrante-ecuatorianos-son-expulsados-desde-texas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/la-deportacion-otro-drama-del-migrante-ecuatorianos-son-expulsados-desde-texas\/","title":{"rendered":"La deportaci\u00f3n, otro drama del migrante; ecuatorianos son expulsados desde Texas"},"content":{"rendered":"<div class=\"paragraphs\">\n<p id=\"m12-11-13\">Caminan en silencio. Unos visten jean y chompa. Otros llegan con un calentador gris. Es el uniforme con el que pasaron retenidos semanas enteras en la frontera de <b>Estados Unidos<\/b>. Es viernes 19 de marzo de 2021.<\/p>\n<div id=\"attachment_258204\" style=\"width: 622px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-258204\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-258204\" src=\"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/ecuador-times-ecuador-news-deportation-another-drama-ecuadorian-migrant-expulsed-texas.jpeg\" alt=\"\" width=\"612\" height=\"340\" \/><p id=\"caption-attachment-258204\" class=\"wp-caption-text\">La deportaci\u00f3n, otro drama del migrante; ecuatorianos son expulsados desde Texas<\/p><\/div>\n<p id=\"m64-1-65\">Un poco antes de las 15:00, un avi\u00f3n con <b>60 ecuatorianos <\/b>que intentaban entrar a ese pa\u00eds sin documentos aterriza en <b>Guayaquil<\/b>. Fueron deportados.<br \/>\nPocas personas, con chalinas de colores y chompas abrigadas, esperan afuera del <b>aeropuerto<\/b>. No hablan. Permanecen horas enteras frente a seis pantallas que muestran im\u00e1genes de quienes arriban.<\/p>\n<p>Francisco es uno de los <b>j\u00f3venes deportados<\/b>. Sale y mira a todos lados. En su brazo sostiene una chompa roja. Camina de prisa y se acerca a una persona que no lo conoce. \u201c<b>Joven, me puede prestar una llamada. No tengo celular ni dinero<\/b>\u201d. Est\u00e1 desesperado. El chico lo ayuda. \u201cMi amor, ya llegu\u00e9 en este momento. Estoy en las carpas blancas del estacionamiento, ven\u201d, dice y cuelga.<\/p>\n<p>Ah\u00ed se queda a esperar. Habla poco y asegura ser de <b>Zamora<\/b>, que hace un mes intent\u00f3 llegar a Estados Unidos, pero que la Polic\u00eda fronteriza lo detuvo en Laredo, un sitio fronterizo cercano al <b>r\u00edo Bravo<\/b>.<\/p>\n<p>Desde entonces estuvo en un centro de detenci\u00f3n y desde all\u00ed pudo llamar un d\u00eda antes a su esposa para avisarle que llegaba a <b>Guayaquil<\/b>. \u201cEs horrible todo esto. <b>En esa c\u00e1rcel uno no puede dormir, <\/b>porque todo el d\u00eda nos ten\u00edan con una luz intensa. Para comer nos dan un taco fr\u00edo en la ma\u00f1ana y otro en la tarde. Yo estuve 30 d\u00edas, pero hay gente que pasa meses\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 vienen sin cordones ni correas? \u201cPorque<b> la Polic\u00eda teme que nos suicidemos. <\/b>Si estamos m\u00e1s de tres meses nos dan el uniforme\u201d.<\/p>\n<p>El <b>relato <\/b>se interrumpe por unos aplausos. Padres, t\u00edos y sobrinos reciben a otro chico. Las mujeres lo besan y los hombres lo abrazan.<\/p>\n<p>Todos lloran. Son de <b>Ingapirca<\/b>, una zona de <b>Ca\u00f1ar<\/b>. Cuatro horas lo esperaron en el estacionamiento del aeropuerto.<\/p>\n<p>\u201cTenemos miedo\u201d, dec\u00eda uno de los hermanos del joven, antes de que el vuelo aterrizara. \u201c<b>\u00c9l tiene 24 a\u00f1os y se fue hace dos meses con unos coyoteros<\/b>\u201d. Hoy deben USD 18 000.<\/p>\n<p>\u201cAhora nos quieren cobrar a la brava\u201d. Temen que busque a la familia por alguna represalia. Por eso, apenas sale la persona deportada se embarcan en dos <b>camionetas <\/b>y se van.<\/p>\n<p>De enero al 15 de marzo, <b>850 compatriotas han retornado<\/b>. En el 2020 fueron 2 776. Todos arriban al Puerto Principal.<\/p>\n<p id=\"m302-2-303\">Manuel tambi\u00e9n espera a su hermano de 18 a\u00f1os. \u00c9l es de <b>Azuay <\/b>y dice que su pariente se embarc\u00f3 en el viaje en marzo del 2020, cuando apenas iniciaba el <b>confinamiento<\/b>.<\/p>\n<p>Durante cinco meses no tuvieron noticias del chico, quien deb\u00eda llegar a <b>Minnea\u00adpolis<\/b>. Una hermana lo esperaba. \u201cPensamos que hab\u00eda muerto. No sab\u00edamos qu\u00e9 hacer. Ac\u00e1 mi pap\u00e1 sufr\u00eda. Rez\u00e1bamos todos los d\u00edas hasta que un d\u00eda llam\u00f3 y cont\u00f3 que estaba en una <b>c\u00e1rcel<\/b>, en Texas\u201d.<br \/>\n<b><br \/>\n<\/b>Manuel fue migrante. <b>Sali\u00f3 del pa\u00eds tras el feriado bancario.<\/b> En esa \u00e9poca recuerda que viaj\u00f3 a EE.UU. en un barco.<\/p>\n<p>All\u00ed pas\u00f3 15 a\u00f1os y por eso no quer\u00eda que nadie sufriera lo mismo. Mientras recuerda esas escenas, de pronto su familiar aparece por la puerta.<\/p>\n<p>Viste calentador gris y zapatos negros. Manuel corre hacia \u00e9l. Lo abraza. Sonr\u00eden.<\/p>\n<p>A Oswaldo tambi\u00e9n lo expulsaron. Dice que es de <b>Cuenca<\/b>, que no pudo avisar a nadie que llegaba. Por eso pregunta al resto si alguien va a esa ciudad. Un hombre se compromete a llevarlo, pero luego de que su familiar salga del <b>aeropuerto<\/b>. Mientras espera coloca en el piso la bolsa de malla transparente. All\u00ed tiene papeles arrugados y dos libros. \u201cTodo esto me sirvi\u00f3 para despejar la mente en la c\u00e1rcel. En ese lugar solamente pod\u00eda leer\u201d.<\/p>\n<p>Su historia empieza en febrero pasado, cuando fue a M\u00e9xico con su hermana y su sobrina. Cada uno pag\u00f3 USD 16 000 a coyoteros para que les ayudaran a llegar a <b>Nueva Jersey<\/b>.<\/p>\n<p>Los desconocidos les entregaron pulseras y claves para que los dejaran transitar en los pasos clandestinos. \u201cEn <b>Sinaloa <\/b>mi clave fue Villas. Si no dices eso, corres el riesgo de ser secuestrado o asesinado\u201d.<\/p>\n<p>El relato sigue: \u201cNos encerraron en bodegas con 150 personas de todos los pa\u00edses. Hab\u00eda hondure\u00f1os, peruanos, cubanos, colombianos. Pasamos sin comer tres d\u00edas. En grupos de 20 o 30 nos sacaban para cruzar el r\u00edo Bravo\u201d. Recuerda que en el desierto se pasa hambre; otros se entregan. A su hermana le dieron asilo por su ni\u00f1a. A \u00e9l lo expulsaron.<\/p>\n<ul id=\"m92-2-93\" class=\"collection page-collection link-wrapper\"><\/ul>\n<\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.elcomercio.com\/actualidad\/deportacion-drama-migrantes-ecuatorianos-texas.html\">https:\/\/www.elcomercio.com\/actualidad\/deportacion-drama-migrantes-ecuatorianos-texas.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Caminan en silencio. Unos visten jean y chompa. Otros llegan con un calentador gris. Es el uniforme con el que pasaron retenidos semanas enteras en la frontera de Estados Unidos. Es viernes 19 de marzo de 2021. Un poco antes de las 15:00, un avi\u00f3n con 60 ecuatorianos que intentaban entrar a ese pa\u00eds sin documentos aterriza en Guayaquil. Fueron deportados. Pocas personas, con chalinas de colores y chompas abrigadas, esperan afuera del aeropuerto. No hablan. Permanecen horas enteras frente a seis pantallas que muestran im\u00e1genes de quienes arriban. Francisco es uno de los j\u00f3venes deportados. Sale y mira a todos lados. En su brazo sostiene una chompa roja. Camina de prisa y se acerca a una persona que no lo conoce. \u201cJoven, me puede prestar una llamada. No tengo celular ni dinero\u201d. Est\u00e1 desesperado. El chico lo ayuda. \u201cMi amor, ya llegu\u00e9 en este momento. Estoy en las carpas blancas del estacionamiento, ven\u201d, dice y cuelga. Ah\u00ed se queda a esperar. Habla poco y asegura ser de Zamora, que hace un mes intent\u00f3 llegar a Estados Unidos, pero que la Polic\u00eda fronteriza lo detuvo en Laredo, un sitio fronterizo cercano al r\u00edo Bravo. Desde entonces estuvo en un centro de detenci\u00f3n y desde all\u00ed pudo llamar un d\u00eda antes a su esposa para avisarle que llegaba a Guayaquil. \u201cEs horrible todo esto. En esa c\u00e1rcel uno no puede dormir, porque todo el d\u00eda nos ten\u00edan con una luz intensa. Para comer nos dan un taco fr\u00edo en la ma\u00f1ana y otro en la tarde. Yo estuve 30 d\u00edas, pero hay gente que pasa meses\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 vienen sin cordones ni correas? \u201cPorque la Polic\u00eda teme que nos suicidemos. Si estamos m\u00e1s de tres meses nos dan el uniforme\u201d. El relato se interrumpe por unos aplausos. Padres, t\u00edos y sobrinos reciben a otro chico. Las mujeres lo besan y los hombres lo abrazan. Todos lloran. Son de Ingapirca, una zona de Ca\u00f1ar. Cuatro horas lo esperaron en el estacionamiento del aeropuerto. \u201cTenemos miedo\u201d, dec\u00eda uno de los hermanos del joven, antes de que el vuelo aterrizara. \u201c\u00c9l tiene 24 a\u00f1os y se fue hace dos meses con unos coyoteros\u201d. Hoy deben USD 18 000. \u201cAhora nos quieren cobrar a la brava\u201d. Temen que busque a la familia por alguna represalia. Por eso, apenas sale la persona deportada se embarcan en dos camionetas y se van. De enero al 15 de marzo, 850 compatriotas han retornado. En el 2020 fueron 2 776. Todos arriban al Puerto Principal. Manuel tambi\u00e9n espera a su hermano de 18 a\u00f1os. \u00c9l es de Azuay y dice que su pariente se embarc\u00f3 en el viaje en marzo del 2020, cuando apenas iniciaba el confinamiento. Durante cinco meses no tuvieron noticias del chico, quien deb\u00eda llegar a Minnea\u00adpolis. Una hermana lo esperaba. \u201cPensamos que hab\u00eda muerto. No sab\u00edamos qu\u00e9 hacer. Ac\u00e1 mi pap\u00e1 sufr\u00eda. Rez\u00e1bamos todos los d\u00edas hasta que un d\u00eda llam\u00f3 y cont\u00f3 que estaba en una c\u00e1rcel, en Texas\u201d. Manuel fue migrante. Sali\u00f3 del pa\u00eds tras el feriado bancario. En esa \u00e9poca recuerda que viaj\u00f3 a EE.UU. en un barco. All\u00ed pas\u00f3 15 a\u00f1os y por eso no quer\u00eda que nadie sufriera lo mismo. Mientras recuerda esas escenas, de pronto su familiar aparece por la puerta. Viste calentador gris y zapatos negros. Manuel corre hacia \u00e9l. Lo abraza. Sonr\u00eden. A Oswaldo tambi\u00e9n lo expulsaron. Dice que es de Cuenca, que no pudo avisar a nadie que llegaba. Por eso pregunta al resto si alguien va a esa ciudad. Un hombre se compromete a llevarlo, pero luego de que su familiar salga del aeropuerto. Mientras espera coloca en el piso la bolsa de malla transparente. All\u00ed tiene papeles arrugados y dos libros. \u201cTodo esto me sirvi\u00f3 para despejar la mente en la c\u00e1rcel. En ese lugar solamente pod\u00eda leer\u201d. Su historia empieza en febrero pasado, cuando fue a M\u00e9xico con su hermana y su sobrina. Cada uno pag\u00f3 USD 16 000 a coyoteros para que les ayudaran a llegar a Nueva Jersey. Los desconocidos les entregaron pulseras y claves para que los dejaran transitar en los pasos clandestinos. \u201cEn Sinaloa mi clave fue Villas. Si no dices eso, corres el riesgo de ser secuestrado o asesinado\u201d. El relato sigue: \u201cNos encerraron en bodegas con 150 personas de todos los pa\u00edses. Hab\u00eda hondure\u00f1os, peruanos, cubanos, colombianos. 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