{"id":259124,"date":"2021-09-15T00:24:07","date_gmt":"2021-09-15T00:24:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/?p=259124"},"modified":"2021-09-15T00:24:07","modified_gmt":"2021-09-15T00:24:07","slug":"la-mora-la-incomoda-invasora-de-las-galapagos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/la-mora-la-incomoda-invasora-de-las-galapagos\/","title":{"rendered":"La mora, la inc\u00f3moda invasora de las Gal\u00e1pagos"},"content":{"rendered":"<p>Nadie sabe c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo exactamente lleg\u00f3 a Gal\u00e1pagos, pero la mora se ha convertido en una de las especies invasoras que m\u00e1s amenazan los ecosistemas del archipi\u00e9lago por su agresividad, la conquista del suelo, el cierre de v\u00edas a la fauna y las heridas que causa a los animales.<\/p>\n<div id=\"attachment_259125\" style=\"width: 688px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-259125\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-259125\" src=\"https:\/\/www.ecuadortimes.net\/es\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/ecuador-times-ecuador-news-The-blackberry-the-uncomfortable-invader-of-the-Galapagos.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" \/><p id=\"caption-attachment-259125\" class=\"wp-caption-text\">La mora, la inc\u00f3moda invasora de las Gal\u00e1pagos<\/p><\/div>\n<p>Visibles en numerosas partes de las islas ecuatorianas, sobre todo en las m\u00e1s altas, este tipo de planta, aparentemente tra\u00edda en alg\u00fan momento de la d\u00e9cada de los 70 u 80 del siglo pasado con fines agr\u00edcolas, se ha convertido en un aut\u00e9ntico problema para el ecosistema.<\/p>\n<p>\u00abEn el continente es una especie que se encuentra en estado natural y tiene otras con las cuales compite, por lo que no llega a ser tan agresiva. Pero, en Gal\u00e1pagos, el problema es que cuando fue introducida, no ten\u00eda competidores y ocup\u00f3 un espacio ecol\u00f3gico vac\u00edo\u00bb, explic\u00f3 a Efe Diego Ortiz, investigador de ecolog\u00eda y biolog\u00eda molecular de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).<\/p>\n<p>EL MANTO CONQUISTADOR<br \/>\nCoordinador del proyecto \u00abBarcode Gal\u00e1pagos\u00bb, que se dedica desde hace un a\u00f1o a recolectar pruebas de tierra y agua para inventariar la flora y fauna de estas exclusivas islas volc\u00e1nicas, Ortiz advierte que \u00abla planta de la mora llega a cubrir el terreno de todos los lugares\u00bb en los que se disemina.<\/p>\n<p>\u00abCrea un manto en la parte superficial y tambi\u00e9n debajo de la tierra, que evita que otras especies end\u00e9micas puedan desarrollarse\u00bb, asevera.<\/p>\n<p>La mora galapague\u00f1a m\u00e1s profusa -hay cuatro tipos seg\u00fan la base de datos de la Fundaci\u00f3n Charles Darwin- responde al nombre cient\u00edfico de \u00abrubus niveus\u00bb cuyo origen se ubica en las proximidades del subcontinente indio.<\/p>\n<p>Al archipi\u00e9lago lleg\u00f3 aparentemente con fines agr\u00edcolas cuando se desconoc\u00eda el impacto que podr\u00eda tener, ni exist\u00eda -como lo hay actualmente- un conocimiento cient\u00edfico avanzado para prever sus consecuencias, as\u00ed como tampoco un estricto control biosanitario para impedir el ingreso de especies invasoras.<\/p>\n<p>Sus semillas, seg\u00fan la Fundaci\u00f3n Charles Darwin, permanecen viables en el suelo por lo menos cuatro a\u00f1os (otros estudios afirman que diez), y son diseminadas por roedores y aves que se alimentan de sus frutos.<\/p>\n<p>Y lo que es a\u00fan peor, su densidad, puede llegar a las 7.000 semillas por metro cuadrado, seg\u00fan el \u00abGalapagos Conservation Trust\u00bb.<\/p>\n<p>ISLAS BIODIVERSAS<br \/>\nSituado a unos mil kil\u00f3metros al oeste del continente, el archipi\u00e9lago de Gal\u00e1pagos est\u00e1 formado por trece islas grandes, nueve medianas y 107 islotes, y por sus tierras circulan tortugas gigantes, pinzones y albatros, con una explosi\u00f3n de vida animal y vegetal sin parang\u00f3n.<\/p>\n<p>Debido a su biodiversidad y a que muchas de sus especies son \u00fanicas, las autoridades ecuatorianas mantienen un estricto control para tratar de impedir el acceso de cualquier invasor, aunque se trata en cierta medida de una lucha perdida de antemano.<\/p>\n<p>Una suela de zapato, la maleta de un turista, o el casco de cualquier buque pueden diseminar cualquier semilla o bacteria, y tampoco est\u00e1n exentos el viento, el agua y la acci\u00f3n de otros animales.<\/p>\n<p>El proyecto \u00abBarcode Galapagos\u00bb, lanzado por el Centro de Ciencias de Gal\u00e1pagos (GSC), la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), y con apoyo de la Universidad brit\u00e1nica de Exeter, sirve entre otros objetivos, para detectar el avance de la mora, porque sus pruebas en el terreno demuestran por d\u00f3nde se va propagando y c\u00f3mo.<\/p>\n<p>\u00abLa mora crece de manera muy exorbitante, cubre un \u00e1rea extensa de tierra en la parte superior, no permitiendo que llegue luz a otras semillas y que puedan germinar\u00bb, abunda Ortiz mientras supervisa un campo silvestre en la parte alta de la Isla San Crist\u00f3bal, la m\u00e1s oriental de Gal\u00e1pagos.<\/p>\n<p>Por debajo del suelo, dice, sus ra\u00edces forman otro manto a modo de \u00abred\u00bb que no permite que \u00abotras plantas se puedan desarrollar\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.larepublica.ec\/blog\/2021\/09\/14\/la-mora-la-incomoda-invasora-de-las-galapagos\/\">https:\/\/www.larepublica.ec\/blog\/2021\/09\/14\/la-mora-la-incomoda-invasora-de-las-galapagos\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie sabe c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo exactamente lleg\u00f3 a Gal\u00e1pagos, pero la mora se ha convertido en una de las especies invasoras que m\u00e1s amenazan los ecosistemas del archipi\u00e9lago por su agresividad, la conquista del suelo, el cierre de v\u00edas a la fauna y las heridas que causa a los animales. Visibles en numerosas partes de las islas ecuatorianas, sobre todo en las m\u00e1s altas, este tipo de planta, aparentemente tra\u00edda en alg\u00fan momento de la d\u00e9cada de los 70 u 80 del siglo pasado con fines agr\u00edcolas, se ha convertido en un aut\u00e9ntico problema para el ecosistema. \u00abEn el continente es una especie que se encuentra en estado natural y tiene otras con las cuales compite, por lo que no llega a ser tan agresiva. Pero, en Gal\u00e1pagos, el problema es que cuando fue introducida, no ten\u00eda competidores y ocup\u00f3 un espacio ecol\u00f3gico vac\u00edo\u00bb, explic\u00f3 a Efe Diego Ortiz, investigador de ecolog\u00eda y biolog\u00eda molecular de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ). EL MANTO CONQUISTADOR Coordinador del proyecto \u00abBarcode Gal\u00e1pagos\u00bb, que se dedica desde hace un a\u00f1o a recolectar pruebas de tierra y agua para inventariar la flora y fauna de estas exclusivas islas volc\u00e1nicas, Ortiz advierte que \u00abla planta de la mora llega a cubrir el terreno de todos los lugares\u00bb en los que se disemina. \u00abCrea un manto en la parte superficial y tambi\u00e9n debajo de la tierra, que evita que otras especies end\u00e9micas puedan desarrollarse\u00bb, asevera. La mora galapague\u00f1a m\u00e1s profusa -hay cuatro tipos seg\u00fan la base de datos de la Fundaci\u00f3n Charles Darwin- responde al nombre cient\u00edfico de \u00abrubus niveus\u00bb cuyo origen se ubica en las proximidades del subcontinente indio. Al archipi\u00e9lago lleg\u00f3 aparentemente con fines agr\u00edcolas cuando se desconoc\u00eda el impacto que podr\u00eda tener, ni exist\u00eda -como lo hay actualmente- un conocimiento cient\u00edfico avanzado para prever sus consecuencias, as\u00ed como tampoco un estricto control biosanitario para impedir el ingreso de especies invasoras. Sus semillas, seg\u00fan la Fundaci\u00f3n Charles Darwin, permanecen viables en el suelo por lo menos cuatro a\u00f1os (otros estudios afirman que diez), y son diseminadas por roedores y aves que se alimentan de sus frutos. Y lo que es a\u00fan peor, su densidad, puede llegar a las 7.000 semillas por metro cuadrado, seg\u00fan el \u00abGalapagos Conservation Trust\u00bb. ISLAS BIODIVERSAS Situado a unos mil kil\u00f3metros al oeste del continente, el archipi\u00e9lago de Gal\u00e1pagos est\u00e1 formado por trece islas grandes, nueve medianas y 107 islotes, y por sus tierras circulan tortugas gigantes, pinzones y albatros, con una explosi\u00f3n de vida animal y vegetal sin parang\u00f3n. Debido a su biodiversidad y a que muchas de sus especies son \u00fanicas, las autoridades ecuatorianas mantienen un estricto control para tratar de impedir el acceso de cualquier invasor, aunque se trata en cierta medida de una lucha perdida de antemano. Una suela de zapato, la maleta de un turista, o el casco de cualquier buque pueden diseminar cualquier semilla o bacteria, y tampoco est\u00e1n exentos el viento, el agua y la acci\u00f3n de otros animales. El proyecto \u00abBarcode Galapagos\u00bb, lanzado por el Centro de Ciencias de Gal\u00e1pagos (GSC), la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), y con apoyo de la Universidad brit\u00e1nica de Exeter, sirve entre otros objetivos, para detectar el avance de la mora, porque sus pruebas en el terreno demuestran por d\u00f3nde se va propagando y c\u00f3mo. \u00abLa mora crece de manera muy exorbitante, cubre un \u00e1rea extensa de tierra en la parte superior, no permitiendo que llegue luz a otras semillas y que puedan germinar\u00bb, abunda Ortiz mientras supervisa un campo silvestre en la parte alta de la Isla San Crist\u00f3bal, la m\u00e1s oriental de Gal\u00e1pagos. 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