Una pasión que llegó como por arte de magia
Por: Belén Guerrero Gómez @belenggomez
Dos jóvenes quiteños que de manera inesperada descubrieron en la magia su verdadera vocación.
Mi entrevista se realizó de una manera poco ortodoxa, yo diría algo atropellada, sin embargo los resultados fueron mágicamente satisfactorios. Siegfried Tieber, más conocido por sus amigos como El Chacha, fue mi invitado a este diálogo literalmente virtual.
Hijo de padre austriaco y madre colombiana, Siegfried afirma que en su familia no existe ningún antecedente de magos, es por eso que aun no se explica el por qué de tanta pasión por este oficio.
Todo empezó cuando un amigo de la universidad le regaló su primer libro de magia. Al leerlo, Siegfried quedó completamente intrigado por este arte y, a raíz de esto, empieza su preparación diaria de forma autodidacta. Luego de dos años en donde fue perfeccionando su técnica, Siegfried empezó a ejercer la magia profesionalmente.
Al principio trabajaba a medio tiempo porque tenía clases en la universidad (¦) pero ahora, que estoy graduado, me dedico a tiempo completo.
Después de que le preguntara si la magia y el ilusionismo eran dos cosas distintas, él explicó:
En teoría, las dos cosas son lo mismo, pero por lo general, la gente relaciona la magia con juegos tradicionales que se realizan con instrumentos cotidianos (cartas, monedas, ropa etc.), y que por lo general se lo define como Magia de Cerca (¦). Mientras que el ilusionismo tienden a diferenciarlo por su realización mediante el juego de la mente, creando una ilusión en el espectador de tal forma que piense que lo que está viendo es la realidad (¦).
Al cabo de una hora de conversación con Siegfried, me presentaron a Raúl Adatti, un economista, marketero y psicólogo de 25 años, que prefirió unificar sus conocimientos universitarios para aplicarlos en su nueva profesión: El Ilusionismo.
Con una vestimenta característica de todo mago, Raúl me cuenta que su fijación por la magia nació a los 18 años, y admitió que al principio lo hizo para llamar la atención de la gente. ¡Y sí que lo logró!
Siegfried y Raúl empezaron a estudiar Magia juntos prácticamente al mismo tiempo, tras conocerse en la universidad y convertirse en amigos. Después de unos años, los dos decidieron tomar en serio la labor de ser Magos profesionales y encaminar un negocio próspero en la industria del entretenimiento.
Su show es dirigido a público adulto y por lo general son contratados para eventos corporativos. También se han presentado en teatros, bares y cafés, con audiencias de hasta 600 personas. La duración de cada show varía de acuerdo al tipo de evento que sea y depende del target de su publico (1 hora / 1 hora y media).
A pesar de tener estilos distintos al momento de trabajar, estos dos profesionales del ilusionismo se complementan muy bien en el escenario, logrando fusionar las habilidades de cada uno de ellos para crear un espectáculo integral. Mientras Siegfried prefiere realizar sus ilusiones a pocos centímetros de sus espectadores (o hasta en sus propias manos), Raúl opta por jugar con la psiquis de las personas, por medio de la hipnosis, y de esta forma analizar el comportamiento del espectador ante una atónita ilusión.
Quise preguntarles por un viaje que sabia iban a realizar pero, como si hubiese leído mi mente, Siegfried se me adelantó y me detallo los pormenores de esta pronta aventura. Viajarán a Guatemala al congreso de magia más importante del año a nivel latinoamericano, donde tendrán la oportunidad de escuchar a conferencistas (Magos) internacionales, realizar actividades y asistir a una gala de clausura. Este congreso dará inicio este martes 8 de marzo y culminará el domingo 13 del mismo mes.
Para terminar mí entrevista, no podía dejarlos ir sin que antes me digan qué se necesita para ser un buen Mago, y los dos coincidieron en la misma palabra: se necesita Amor. Entrega, dedicación, sacrificio y constancia fueron algunos valores que nombraron para responder a mi pregunta. Todo eso sumado es igual al Amor, dijo Siegfried.
Para estos dos grandes Magos, lo más grato de este trabajo es ver la alegría de la gente y la satisfacción de ver en sus rostros que han disfrutado del espectáculo. Siegfried y Raúl han hecho de la magia un cristal para ver la realidad desde otra perspectiva, un medio para confundir, engañar, divertir, intrigar y sobretodo complacer a la gente. Este oficio que convirtieron en profesión es ahora su sustento, su pasión y su vida.








