Luisa Cuesta nos presenta un Guayaquil fotogénico
En el momento que conocí la fotografía libre me enamoré de ella, y no solo de la composición y el momento decisivo de Cartier Bresson sino también de la parte experimental y científica.
En un principio, el acercamiento de Luisa Cuesta a la fotografía fue mientras estudiaba en la escuela de bellas artes (2001), sin embargo, su instructor, Eduardo Cedeño le dio permiso para hacer lo que quiera y salir de tareas fotográficas técnicas. Mientras aprendía el funcionamiento de la cámara ante la diversidad de colores, Luisa jamás pensó en el blanco y negro como un color. Ahora para mí son luz y ausencia de luz.
Para Luisa llegó un momento en que su cámara se convirtió en su compañera, como si fuera una extensión de mi mano y comprendí que es mucho más fácil salir a pasear si estoy con ella. Desde ese instante tener su cámara la mantiene en un estado de atención y consciencia sobre todo lo que la rodea.
Las redes sociales le han permitido a Luisa expresar públicamente y en tiempo real todo lo que pasa en su ciudad. A veces subo mis fotos a Twitter, Instagram o alguna otra red social para compartir lo que vivo y si no, para quejarme como ciudadana inconforme.
El propósito de Luisa es concientizar a un gran número de guayaquileños que desconocen su ciudad, sus fotos son un medio informativo para llamar la atención, y para despertar un sentido general de que todos estamos en la misma situación que se vive en la ciudad. Actualmente Luisa pasa su tiempo desde las 9:30 (GMT) a las 12 del día en la escuela Bertha Valverde en la Isla Trinitaria haciendo fotos de los niños y del grupo de teatro Ambientarte, el cual está haciendo un taller de teatro.
Luisa tiene dos exposiciones en espera, también planea publicar libros sobre su trabajo y lo que representa. Una de sus tareas más difíciles fue en la Isla Trinitaria para la Rendición de Cuentas del Alcalde, Luisa fue bien recibida, pero cuando entró al hospital de Puerto Lisa, el doctor encargado la ordenó vestir como médico y posteriormente ingresó con él a cirugía, Luisa logró tomar varias fotos del procedimiento aún cuando no estaba preparada para lo que vio.
Esta apasionada fotógrafa se mueve por la ciudad pendiente de cada detalle y Guayaquil le ha regalado varias situaciones simpáticas. (AV)






