El futuro del Yasuní sin definición
Ayer se cumplieron seis años de que la Iniciativa Yasuní-ITT fue presentada con el fin de mantener bajo tierra los 850 millones de barriles de crudo que reposan en las entrañas de este paraíso natural, que no solo ha sido declarado como patrimonio de la humanidad, sino que además es considerado como el lugar de mayor biodiversidad del hemisferio occidental, por la comunidad científica mundial.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, será el encargado de decidir continuar con la iniciativa, de la no extracción, que ha tenido la aceptación del 85% de los ecuatorianos y el respaldo internacional permanece, o lleva a cabo el Plan B (Explotación del petróleo).
Hasta el momento la viabilidad del proyecto sigue siendo un misterio; lo único seguro es que en el fondo del fideicomiso manejado por el Programa de NN.UU. hasta el pasado 17 de mayo apenas estaban registrados $ 7,8 millones en depósitos, pese a que el compromiso era de 50,6 millones.
El investigador Eduardo Pichilingue, indica que el 12% de la reserva de la biósfera del Yasuní que representa el ITT es de suma importancia, ya que es donde mayor concentración de agua dulce existe en toda la región y no es menos megadiverso que el bloque 31 que está por explotarse, según la decisión que tome el Jefe de Estado.
En el subsuelo del parque nacional Yasuní, no solo se alberga barriles extraíbles de petróleo pesado, que son parte del Bloque ITT, también sobreviven los dos últimos pueblos indígenas no contactados en el Ecuador, Tagaeri y Taromename.
La decisión que tome Correa será crucial, ya que no solo está en juego la subsistencia de esta reserva sino la conservación efectiva y la deforestación evitada en 40 áreas protegidas y el manejo adecuado de 5 millones de hectáreas de zonas naturales bajo propiedad de comunidades indígenas y afroecuatorianas.





