Brasil continúa sumido en protestas y en caos
Tras las protestas de miles de brasileños que están inconformes con el alza de precios de los pasajes de bus y con la reciente decisión del gobierno de invertir millones de dólares en infraestructura deportiva para el próximo mundial 2014, con sede en el país latinoamericano, el gobierno brasileño decidió enviar a la Fuerza Nacional, la cual es un cuerpo de élite de la policía, cuya función será garantizar la seguridad en cinco de las seis ciudades donde se está celebrando la Copa Confederaciones de fútbol y que se han visto sacudidas por las protestas.
Ayer en la noche, más de 50 mil personas se manifestaron en las calles de Sao Paulo, en lo que constituyó el octavo día de protestas. Este tipo de concentraciones, en su gran mayoría pacíficas, han degenerado en ocasiones en saqueos y enfrentamientos con la policía en varias ciudades como Río de Janeiro, Sao Paulo y Porto Alegre.
Mañana se prevé que sea un día complicado puesto que se han convocado protestas en varias ciudades, entre ellas Río de Janeiro, donde coincide con el partido España-Tahiti, dentro de la Copa Confederaciones que se celebra hasta el 30 de junio.
Ronaldo Nazario de Lima, exjugador de fútbol brasileño y miembro del comité organizador de la Copa del Mundo 2014, criticó en su cuenta de Twitter a una parte de los manifestantes, que rechaza los gastos para la Copa del Mundo y que pide que el dinero destinado a los estadios vaya para otras áreas, como educación y salud. “La Copa es una oportunidad increíble para Brasil. Oportunidad para atraer atención, inversión, turismo y otras mil cosas. Pero eso no obliga a dejar de invertir en cuestiones sociales prioritarias como salud, educación transporte, seguridad…”, afirmó.
Aun así, el jugador dijo sentirse orgulloso “de las protestas pacíficas y democráticas por el país, espero que se difundan reclamando, todos los años, la mejor gestión del gasto público”, aseguró el exfutbolista.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, manifestó su consentimiento por las multitudinarias y “grandiosas” protestas, “Brasil amaneció hoy más fuerte. La grandeza de las manifestaciones de ayer comprueban la energía de nuestra democracia, la fuerza de la voz de la calle y el civismo de nuestra población”, aseguró la mandataria en un breve discurso pronunciado en Brasilia.
Sin embargo, reconoció que ocurrieron “actos minoritarios y aislados de violencia contra personas, contra patrimonio público y privado, que debemos condenar y cohibir con rigor. Sabemos, gobierno y sociedad, que toda violencia es destructiva, lamentable y sólo genera más violencia”.





