Protestas en Brasil sin cabezas visibles
Anoche bajó el ritmo de las autoconvocadas manifestaciones callejeras en las principales ciudades brasileñas, pero pocos son los líderes y confusos los motivos; aunque la coyuntura fue la subida del costo del transporte público y las altas inversiones en obras relacionadas con el mundial de fútbol 2014 frente a descuidados problemas de servicios.
Con ese balance, los brasileños se esforzaban ayer por comprender las protestas contra el gobierno que sacuden al país luego de que un millón de manifestantes salieron a las calles la noche del pasado jueves en decenas de ciudades, algunos enfrentándose con policías y dañando escaparates de tiendas y edificios gubernamentales.
La presidenta Dilma Rousseff se reunió con el ministro de Justicia brasileño y dijo estar dispuesta a recibir a los líderes de movimientos que en los últimos días han convocado las protestas y reiteró su enérgica condena a la violencia.
El grupo detrás de la reversión del aumento en las tarifas del transporte, el Movimiento Pase Libre, dijo ayer que no convocaría más protestas.
Las protestas ya cobraron las vidas de un joven que fue atropellado y de una mujer que trabajaba como barrendera, en la ciudad de Belén, y que sufrió un ataque cardiaco a causa del gas lacrimógeno. Hay varios heridos y decenas de detenidos.
Las manifestaciones han causado serios daños en las ciudades y saqueos callejeros y una enorme vergüenza a Brasil, que organiza junto a la FIFA la Copa Confederaciones de Fútbol desde la semana pasada y que es precisamente una prueba del mundial del próximo año.





