Caso Hollande desata dudas sobre la seguridad de la presidencia francesa
La revelación de que el presidente de Francia, François Hollande se veía en secreto con su amante, la actriz Julie Gayet, engañando a su esposa, Valérie Trierweiler, se ha ido envenenando cada vez más. Incluso la primera dama continuará hospitalizada varios días en una clínica de París para recuperarse de su gran ataque de tristeza, según confirmó ayer un portavoz del Elíseo.
Mientras que el presidente dará esta tarde su conferencia de prensa semestral ante 500 periodistas en el Elíseo, aprovechando para dar explicaciones sobre la infidelidad y sobre el departamento situado a dos calles del palacio del Elíseo, relacionado de forma indirecta con la banda mafiosa Brisa de Mar, una de las más pujantes de Córcega.
El departamento de la calle Du Cirque era alquilado por la actriz Emmanuelle Hauck, nacida en Bastia (Córcega), cuyo exesposo fue condenado a 18 meses de cárcel por mantener estrechos lazos con Brisa de Mar. Hauck a su vez se lo prestó a su amiga Julie Gayet, la amante de Hollande, mientras esta realizaba obras en su estudio de la calle Fauburg Saint-Honoré.
Además se ha cuestionado sobre la seguridad del jefe del Estado. Los fotógrafos que robaron las imágenes del presidente ante la puerta alquilaron un piso enfrente para poder trabajar. Se habla de una posible traición del ministro del Interior, Manuel Valls, quien rechazó toda responsabilidad en el asunto.Además comentó que el Grupo de Seguridad de la Presidencia de la República (GSPR), dirigido por la comisaria Sophie Hatt, dispone de una absoluta autonomía de funcionamiento. Además asegura que solo conoció los detalles de la historia el domingo por la noche, y culpa implícitamente a Hollande de haber cometido una ligereza.
Fuentes del Elíseo afirmaron que Hollande ha visitado el apartamento una docena de veces desde el otoño de 2013, y que llegaba como pasajero en una moto perteneciente a la flota del Elíseo conducida por un miembro de su escolta. Un segundo escolta le acompañaba.
En el Elíseo sospechan del entorno de Sarkozy, ya que los rumores sobre la relación secreta del presidente han sido aventados por varias redes cercanas al expresidente, que mantiene en la cúpula policial y en el servicio de seguridad del Elíseo.






