Argentina trata de sobrellevar la gran devaluación del peso
Después de que el peso argentino sufriera, el miércoles pasado, la mayor devaluación en 12 años respecto al dólar oficial, la presidenta, Cristina Fernández, , pronunció esa noche en la Casa Rosada tres discursos, tras 34 días de ausencia en actos públicos. En ninguna de sus apariciones la mandataria pronunció la palabra devaluación.
Sin embargo, el pasado viernes, Jorge Capitanich jefe de Gabinete dijo que hoy se autorizaría la compra de dólares para tenencia de personas físicas en función de sus niveles de ingresos declarados, contrario a las medidas del Gobierno, en cuanto a la restricción del ingreso de divisas.
Pero ese viernes por la mañana, Capitanich anunciaba incluso una reducción desde el 35% al 20% en los recargos de compras con tarjeta en el exterior.
Dos días antes, el Gobierno había limitado las compras en el exterior por Internet a dos por año y con un tope anual de 25 dólares. Quien quisiera comprar más, tendría que registrarse como importador en las oficinas del ente recaudador.
La semana pasada, la depreciación de la moneda argentina obligó al Banco Central a tocar sus reservas, para frenar la inflación y dejarla en ocho pesos por dólar oficial. Sin embargo, el Gobierno prefiere llamarlo política cambiaria de flotación administrada del tipo de cambio.





