Después de 11 años, Las Dolores declararon ayer.

Luego de rendir su declaración ante el Tribunal de la Corte Nacional de Justicia, Las Dolores pidieron justicia.
Después de 11 años, Dolores Vélez y Dolores Briones, finalmente pudieron declarar ayer en Quito, ante un tribunal de la Corte Nacional de Justicia.
Las Dolores se presentaron a dar su testimonio por pedido de la Fiscalía General del Estado en el proceso seguido contra once policías, por los asesinatos ocurridos durante un operativo policial en noviembre de 2003, en una farmacia de la Alborada, en Guayaquil, que dejó 8 muertos y 4 desaparecidos.
Dolores Vélez declaró lo que insistentemente ha repetido ante los medios desde el 2003, que su esposo Carlos Andrade salió pasadas las 06:30 para comprar pan, leche y pañales a su hija, y al notar que después de varias horas su esposo no regresaba, salió a buscarlo, enterándose de la balacera que se había dado en la botica donde él había acudido.
Vélez describió cómo la Policía le negó la información e intentó implicar a su marido en la banda de asaltantes que supuestamente había ingresado al establecimiento. El informe de la autopsia reveló que el cuerpo de Carlos presentó 11 orificios de bala, señaló.
Dolores Briones, esposa del mensajero de la farmacia, narró que de la muerte de su esposo Guimer Córdova, se enteró por los noticieros. Cómo es posible que le hayan disparado en la nuca cuando estaba boca abajo. Cobardemente le dieron la vuelta y pusieron cerca del cuerpo una bolsa con dinero y un cuchillo, comentó indignada ante el tribunal.





