Emelec TRICAMPEONES

Imagen: Expreso
Desde que terminó el partido, todos celebraron el título 13 con tranquilidad. Apenas el árbitro Daniel Salazar dio el pitazo final, los jugadores se lanzaron al piso y se abrazaron. También se dieron tiempo a consolar a los jugadores de Liga de Quito, quienes estaban tristes por perder la primera final en su estadio.
Esteban Dreer y Jorge Guagua dieron la alerta para que todos los jugadores se reúnan en la mitad de la cancha, se arrodillen y cumplan con su característica gratitud a Dios. Levantando las manos y señalando al cielo repitieron que “La Gloria es de Cristo”.
Después fueron hacia la zona sur de la cancha para celebrar con los cuatro mil seguidores que llenaron la bandeja alta. Cinco minutos de cántico fueron suficientes porque en ese momento regresaron al camerino para descansar hasta que se arme la tarima para su premiación.
Debido a que alistar el acto protocolario demoró casi una hora, los futbolistas optaron por salir a caminar por la cancha. Aparecieron con dos tipos de camisetas, con leyendas dedicadas al título. Allí empezaron a tomarse fotografías entre ellos. El “selfie” con la bandeja sur pintada de azul fue el recuerdo más frecuente.
Hasta que llegó el momento esperado. Uno a uno los jugadores pasaron por la tarima recibiendo la medalla de oro y Pedro Quiñónez, como capitán, recibió la Copa.
Ãl la levantó al tiempo que sus compañeros gritaron, el papel picado amarillo, azul y rojo fue lanzado por el aire y por los altoparlantes se escuchaba la canción de Queen, We are the champions.
Y ya con la Copa, empezó la vuelta olímpica, la del desquite, la que calló las críticas y la que ratificó a Emelec como el mejor equipo del Ecuador. (I)
Fuente: http://expreso.ec/expreso/plantillas/nota.aspx?idart=8758356&idcat=38269&tipo=2





