Toda la cadena de venta ve malos efectos con la reforma
Iba a ser el mediodía y Susana Andrango, de 52 años, se acercó ayer a una tienda a comprar una gaseosa de litro y unos panes. Trabaja en la construcción y ese dijo que sería el almuerzo que compartirá con un compañero de una obra en el centro norte de la capital. Por eso, no está de acuerdo con el incremento a las bebidas azucaradas que plantea la Ley Orgánica de Equilibrio de las Finanzas Públicas, que se discute en la Asamblea.
Cuenta que su presupuesto es de $ 1 para su almuerzo al día y que por el trabajo duro que desempeña lo más económico y agradable que puede comprar es eso.
Del otro lado del mostrador, Fernanda Almeida, dueña de una tienda del sector, considera que su negocio se verá afectado por la baja de las ventas: Así es siempre, cuando sube el precio bajan las ventas. Según ella, no es el momento para un alza, pues los clientes sienten afectado su bolsillo. Hernán Trujillo, de una tienda vecina, asegura que las ventas sí bajarán, pero confía en que luego el consumo se normalice. (I)





