Comerciantes de fronteras no están satisfechos con sus ventas

El largo feriado no satisfizo las expectativas de ventas de los comerciantes de dos ciudades fronterizas del país: Tulcán y Huaquillas. En ambos sitios se aplica la canasta comercial transfronteriza que permite a empresarios importar productos como celulares, televisores o línea blanca sin salvaguardias (sobretasas arancelarias) ni aranceles y venderlos pero pagando impuestos.
José Tatés, quien vende ítems de la canasta comercial transfronteriza en Tulcán, dijo que le fue bien en el feriado.
Afirmó haber comercializado tres lavadoras y unos doce televisores e impresoras. El primer producto es parte de los nuevos artículos que los vendedores pueden importar, y los otros tienen restricciones para la nacionalización a los viajeros que ingresen por vía terrestre.
Para el carchense William Segarra, gerente de Comercial Segarra, la venta se está reactivando, pues solo el viernes comercializaron diez televisores.
En ese almacén, Ramiro Argotti, de Quito, compró un televisor de 40 pulgadas en $ 570. Afirmó que el mismo producto en Ipiales (Colombia) vale $ 400, pero la nacionalización del artefacto es complicada, por lo cual lo adquirió en Tulcán.
En el momento en que vendemos, entregamos la factura con el respectivo pago de la liquidación aduanera, que es una ventaja, indicó Segarra.
En almacenes minoristas, como el Centro Comercial Popular, que agrupa a unas 450 personas, hubo decepción.
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