La cuenta atrás para el contrabando de licores

Pero la problemática lleva más de un año afectando a los fabricantes nacionales y a los importadores legales, que llevan su negocio con todas las reglas y han visto caer sus ventas por el encarecimiento del producto y la competencia desleal de los licores introducidos a escondidas. Pero también al Estado. Todo lo que entra de contrabando deja un debe en las cuentas de recaudación del Servicio de Rentas Internas.
Y eso se refleja en las estadísticas. La caída del consumo por la estrechez económica que merma la capacidad adquisitiva del ecuatoriano se ha sentido en las arcas, acompañada de lo que se deja de vender formalmente por culpa del contrabando más barato. Tanto así que la recaudación por Impuesto al Consumo Especial, que grava la cerveza, las bebidas alcohólicas y los cigarrillos, entre otros, decreció en 2016 pese a que en abril, el Gobierno aprobó una reforma en la que subía la tasa para la cerveza industrial.
De 7,24 dólares por litro que debía pagar en ICE pasó a $ 12 por litro de alcohol puro, es decir, lo equiparaba a las bebidas más fuertes como el whisky o el ron.
Pero no fue esta la principal medida que ha implementado el Estado para contrarrestar los efectos de la llegada ilegal de trago extranjero. La clave está en poder rastrear cada botella. Y para ello, se creó un sistema de etiquetado que sirve para conocer el origen, el pago de impuestos y el tipo de bebida a la venta.
El sistema Simar se aprobó el año pasado en noviembre, pero el Servicio de Rentas Internas, un mes después, decidió aplazar su aplicación real, consciente de que el sistema que pretende limitar las posibilidades de que circule alcohol irregular también supone un impacto para los fabricantes que deben ponerlo en marcha.(I)
Fuente: http://expreso.ec/vivir/la-cuenta-atras-para-el-contrabando-de-licores-GF997888





