Roberto Gilbert Febres-Cordero: Guayaquil se transformó y es la ciudad más progresista

El rincón de Guayaquil que más recuerdos felices le trae al cirujano, concejal y dirigente deportivo Roberto Gilbert Febres-Cordero es el callejón Banife (Padre Aguirre y Baquerizo Moreno). De niño peloteaba y andaba en bicicleta con su gallada del barrio.
Esa cancha improvisada de antaño ahora es una zona regenerada y alberga un parqueadero que divide el mercado municipal norte y la clínica Guayaquil, el centro hospitalario que fundó su abuelo y que dirige junto a su familia.
Gilbert, de 66 años, explica que en ese sector aprendió a ser amigo, compartir y a servir a quienes tenían menos.
Yo nací y viví hasta los 14 años en el último piso de la clínica Guayaquil (Padre Aguirre y Córdova), mis panas del barrio eran niños humildes que a veces peloteaban sin zapatos porque no tenían, dice.
Recuerda que cada sábado al salir de clases del San José La Salle iba con sus amigos en bicicleta a dar la vuelta al cerro. Subíamos por Las Peñas, luego bajábamos y caíamos a La Atarazana, llegábamos hasta la antigua cancha de Barcelona y regresábamos por la calle del Cementerio, detalla.
Más grande, explica, que esa aventura la hacían en un carro. Nos subíamos a un 4×4 que yo tenía y subíamos hasta la imagen del Cristo del cerro del Carmen, lo hacíamos los sábados de noche y después de disfrutar de la vista, bajábamos casi sin control, sostiene el médico.
Y aunque las actividades médicas le ocupan la mayor parte de su tiempo, este personaje indica sentirse muy orgulloso de sus últimos 17 años como concejal de la ciudad, pues asegura haber sido testigo del cambio que ha tenido la Perla del Pacífico.
León Febres-Cordero puso los pilares y Jaime Nebot se encargó del resto, Guayaquil es la ciudad más progresista del país, yo recuerdo que en las esquinas se acumulaban cerros de basura antes de que llegue la regeneración urbana y debía mandar a ver volquetas para que se la lleven, sostiene Gilbert Febres-Cordero.
A pesar de la transformación que ha tenido la urbe en las últimas dos décadas, Gilbert confiesa que el tráfico a veces le resulta un dolor de cabeza, por eso aplaude las nuevas obras que conectarán Samborondón con Guayaquil.
Si este cirujano tiene la visita de extranjeros en su casa, él confiesa que a pesar de la belleza de la ciudad, la primera parada que hace para impresionarlos es un paseo por el estero Salado y el estuario para que disfruten del manglar. Ãl es un amante de los deportes acuáticos. Después los lleva a comer cebiche de camarón o guatita, sus platos favoritos. Prefiere hacerlo en el hotel Continental. (I)





