Enfermos Incurables reciben ayuda en AEI
Existen tareas nobles en la vida: las de los padres para con sus hijos, las de los hijos para con sus padres, la de las familias entre sí y las manos amigas que brindan cuidados, calor y felicidad en todo momento. En Guayaquil existe una institución que se circunscribe a la última mención: AEI es una fundación amiga.
El 30 de Mayo de 1986, con mucha decisión y con profunda conciencia de ayuda social, Amanda de Hidalgo y el doctor Pablo Zunino, lograron fundar A.E.I una Fundación de Ayuda a Enfermos Incurables. Ellos tuvieron la idea de crear la institución dado que la madre de Amanda murió con cáncer, por lo que palpo lo duro que es tener a un familiar con una enfermedad terminal y sintió lo difícil que es física, mental y económicamente tener a un ser querido en ese estado.
La fundación inicio en Guayaquil en el barrio centenario; una pequeña y humilde casa acogía enfermos que eran recogidos de la calle. Por su labor se hicieron conocidos rápidamente, en seguida instituciones benéficas como el Club Rotario y la Junta de Beneficencia colaboraron para edificar las instalaciones en la Av. Roberto Gilbert y Democracia.
Este lugar le da acogida a 60 personas en etapa terminal, la mayoría de los pacientes actuales son enfermos de cáncer, dado que desde hace 15 años la Fundación tiene un convenio con Solca, el cual le envía pacientes de escasos recursos en fase terminal a AEI para que ahí reciban gratuitamente el servicio de enfermería, alimentación, lavandería, hospedaje y el servicio de un médico general que observa a todos los pacientes.
La relación entre los voluntarios y los pacientes refleja la esperanza y la alegría de poder compartir solidaridad y afecto entre los miembros de esa comunidad. La misión principal de la fundación es ayudar a los enfermos en etapa terminal sin embargo, hace 15 años decidieron acoger a ocho niños incapacitados que fueron abandonados con secuelas de una parálisis cerebral infantil y que habían sido abandonados por sus padres en hospitales, dijo Melba Pasos de Ruíz, presidenta del directorio de AEI, quien aseguró que los niños fueron adoptados por la fundación como sus hijos. Todos los pacientes que tenemos en este momento tienen familiares, excepto los niños.
AEI para sostenerse ha creado un acilo, esa área es un pensionado por lo que de ahí sacan fondos para pagar los múltiples gastos que tiene la institución, además la fundación recibe ayuda del Municipio, de Supermaxi, el gobierno y varias ONGs; sin embargo, el dinero no alcanza para cubrir todos los gastos. Anualmente también hacen una colecta pública y un bingo.
A la fundación se la puede ayudar cualquier mano solidaria, dando donaciones (lo que más necesitan son medicinas y pañales), cuidando a los pacientes o, simplemente, alegrándoles el día con alguna actividad.






