Correa insiste en que los casos de corrupción son aislados

El presidente Rafael Correa no quiere que su Gobierno llegue a su fin, en 29 días, perseguido por la percepción de que estuvo envuelto por una corrupción institucionalizada.
Según el mandatario, casos de corrupción como el de la Refinería de Esmeraldas son aislados y responden, más bien, al corazón dañado de algún funcionario que se dejó seducir por el dinero, antes que a una política establecida en esta década.
Esa corrupción, la que está implantada en el corazón, es la más difícil de erradicar, insistió ayer el presidente saliente y justificó que incluso hasta el papa Francisco ha reconocido que la hay en el Vaticano.
Correa también ha dado contexto a otros casos para intentar alejarlos de su administración. El lunes se refirió a la detención de su exministro de Electricidad Alecksey Mosquera y descartó que el millón de dólares que habría recibido de la constructora brasileña Odebrecht haya sido una coima. ¿La razón? El dinero llegó en 2011, cuando ya no era funcionario público, afirmó.
¿Dónde está el problema? Que no declaró ese millón de dólares, hay defraudación tributaria, probable lavado de activos. Lastimosamente las noticias salieron patas arriba y (dijeron) que coima, soborno, explicó.(I)





