Cristo del Consuelo. 17 cuadras recordando la consagración del Señor
Ayer, durante su 54° edición, la comunidad guayaquileña se volcó multitudinariamente a la romería de Cristo del Consuelo y en 17 cuadras de caminata recordó, en Viernes Santo, la pasión, muerte y resurrección del Señor.

El Cristo del Consuelo siendo alzado en la madrugada antes de la Procesión
La procesión, prevista para comenzar a las 7 de la mañana y que arrancó 10 minutos después, reunió a los creyentes llenos de fe desde la 1 de la madrugada, como es el caso de Juan Burgos, un devoto del templo quien, junto con sus tres hijos y esposa, prepararon 500 sánduches y vasos de chocolate para obsequiar a los feligreses que llegaban temprano para orar previo a la caminata. A las 5 de la mañana ya estaban ocupados todos los asientos en el templo.

Sánduches y tazas con chocolate fueron repartidas por los feligreses al resto de creyentes
La procesión se inició desde el Santuario de Cristo del Consuelo con 450.000 personas, número que superó en gran magnitud a la calculada en previos años. El monseñor Antonio Arregui, Arzobispo de Guayaquil, lideró la romería.

Procesión del Cristo del Consuelo. 450.000 personas acudieron.
A los 23 primeros minutos ya habían pasado la primera cuadra y se sentía el peso del sol y el cansancio, por lo que policías echaban chorros de agua a los feligreses a fin de refrescarlos un poco. Desde los balcones, más creyentes aplaudían el paso del Cristo y a sus seguidores y echaban más agua y pétalos de rosas.

Desde los balcones, más devotos echaban agua para refrescar a los peregrinos.
Ya eran casi las 09:30 y ya se había recorrido la mitad del camino. Policías ayudaban a niños y a adultos que no soportaban el castigo físico y desmayaban por la deshidratación. Los oficiales también estaban atentos a posibles robos hacia los más débiles y vulnerables.

Miembros del cuerpo de bomberos ayudaban a levantar a los desmayados.
A las 10 de la mañana los feligreses se llenaron de renovadas energías porque sabían lo cerca que estaban de la Iglesia del Espíritu Santo, lugar en el que el Cristo del Consuelo descansaría. Miles de vendedores ya habían casi agotado sus productos de imágenes del Cristo.

Cientos de mercaderes vendían imagenes del Cristo del Consuelo y del Papa Francisco.
A las 11:15 ya estaban en la recta final de la caminata de fe y lo que había sido un peregrinaje pacífico se transformó en una riña peligrosa ya que, cientos de evangélicos faltos de respeto, acudieron a las afueras de la Iglesia del Espíritu Santo con palos botellas y piedras, a insultar y provocar a los católicos, quienes respondieron con igual violencia. La policía los separó con agua y llevaron detenidos a varios evangélicos.

Evangélicos agredieron a Católicos en las afueras de la Iglesia del Espíritu Santo.
Ante la presencia del Cristo del Consuelo, el cual llegó a las 11:30 a la Iglesia, hubo paz finalmente. Monseñor Arregui, dirigió la homilía para los miles de fieles en medio del silencio de los devotos.

El Monseñor Antonio Arregui dio la Homilía cuando el Cristo del Consuelo llegó a la Iglesia del Espíritu Santo.





