Cuando los niños dicen SOS
Por: Ma. Fernanda Soria @mafersoria
Desde su creación en el siglo XX, SOS ha sido la señal internacional de auxilio. Este código equivalente a un grito de socorro fue inspirado por pulsaciones de clave Morse y se hizo mundialmente famoso cuando mandaron un telegrama desde el Titanic antes de su hundimiento en el Atlántico.
Desde entonces el término SOS ha sido usado en varios contextos con la misma idea: Pedir ayuda.
Durante la Segunda Guerra Mundial una gran cantidad de niños perdieron sus hogares y familias, estos hechos conmovieron a un filántropo llamado Hermann Gmeiner, y lo motivaron a fundar la primera Aldea Infantil SOS en 1949, en Imst, Austria. Con el apoyo de colaboradores y donaciones, esa pequeña organización creció y se expandió para ayudar a niñas y niños en todas partes del mundo.
Actualmente las Aldeas Infantiles SOS están presentes en 132 países de América, Africa, Asia, Europa y Oceanía. Ecuador es uno de esos países donde se brinda apoyo emocional y psicológico a los niños que más lo necesitan.
La primera de las Aldeas Infantiles SOS en Ecuador se estableció en Quito hace 45 años para que el entorno o situación familiar de niños y niñas no afecte su crecimiento. Actualmente estamos en Quito, Ibarra, Portoviejo, Guayaquil, Cuenca y Esmeraldas, dice Washington Barbecho, director de Aldeas Infantiles SOS en Guayaquil.
La labor de esta organización busca darle atención y cuidado a los niños de 0 a 12 años que viven en hogares inestables para que tengan todo lo que necesitamos cuando somos pequeños, es decir: una casa, una mamá, vestimenta, alimentación, educación, cuidados médicos, etc.
Existen varias familias que corren el riesgo de desintegrarse o ya están desintegradas y afectan el desarrollo de los niños, por ejemplo puede ser que una mamá sea prostituta y que un papá sea alcohólico, los hijos de ese hogar necesitan atención, o puede ser una madre soltera que trabaja todo el día y no tiene con quien dejar al niño, entonces no tiene quien lo cuide, dice Washington. Ahí es cuando las Aldeas Infantiles SOS llegan al rescate.
Nosotros trabajamos en dos etapas: Fortalecimiento Familiar y Desarrollo Comunitario (FFDC) y Acogimiento Familiar, Washington destaca. El FFDC tiene como objetivo prevenir el abandono Infantil y el mejoramiento de las familias, para esto el programa realiza un Plan de desarrollo familiar al cual se le da un seguimiento y busca concientizar a los padres por medio de centros comunitarios dirigidos por madres comunitarias, capacitadas por las educadoras de los Centros Sociales SOS y dirigidas por el Comité Familiar. En estos centros se otorgan charlas sobre prevención y protección para niños, niñas y adolescentes.
El programa de Acogimiento familiar les da un hogar a los niños, niñas y adolescentes que han sido legalmente separados de sus padres por no haber cubierto sus necesidades básicas o haberlos tratado irresponsablemente. Estos niños son acogidos por casas familiares o aldeas, donde se encuentran otros niños con situaciones similares y una mamá que los cuida.
Tratamos de darle al niño un hogar feliz, donde se le den todas las atenciones que necesita, pero la idea es que los niños del programa de Acogimiento familiar eventualmente vuelvan con sus familias cuando hayan mejorado su situación, explica Washington.
Esta organización no tiene fines de lucro y se financia gracias a donaciones, colaboraciones y alianzas estratégicas con empresas que se han querido sumar a la causa. Entre los proyectos futuros destaca la creación de un programa para adolescentes ya que también mandan mensajes de SOS.





