El Real Madrid a jugar su pase a semifinales en el infierno

Karim Benzema se perfila como atacante
Los blancos afrontan en Estambul un partido seguramente de trámite, tras el favorable 3-0 de la ida que colocan las semifinales a la vuelta de la esquina.
El Real Madrid jugará en el estadio conocido como el infierno turco. Sería noticia que no hubiera bengalas. Lo que sí habrá, y mucho, es ruido. Tanto que el Madrid debería jugar con tapones en los oídos. El estadio del Galatasaray, el Turk Telekom Arena ostenta el récord Guiness de afición más ruidosa del mundo, ha llegado a alcanzar 131 decibeles (dB), cuando el umbral del dolor se sitúa a partir de 120.
Ninguna otra afición de ningún otro equipo de ningún otro deporte ha podido superar esa cifra. Por comparar, un avión despegando genera unos 140 dB, un dato similar al de las gargantas de los 50.000 aficionados del Galata que suelen poblar las gradas de este moderno estadio, techado casi por completo, lo que aumenta la sonoridad.
Ahí el Madrid debe imponerse. A pesar de las bajas; por acumulación de tarjetas (Ramos y Xabi Alonso) y por lesión (Kaká, Carvalho y seguramente Pepe), los blancos tienen equipo de sobra para volver a imponerse a un Galatasaray también mermado por la baja de Burak Yilmaz.





