Fuertes protestas en Brasil afectan al fútbol
Las protestas contra el alza del costo del transporte público en Sao Paulo, se extendieron con acciones violentas a seis grandes ciudades brasileñas y decenas de pequeñas, donde, además del transporte caro, se reclamó por la falta de inversión en obras sociales; y se rechazó los altos costos de la organización de la Copa Confederaciones, en pleno desarrollo, y el Mundial de fútbol, el próximo año.
Estos son algunos de los muchos desafíos que deberá enfrentar la presidenta Dilma Rousseff en 2014, cuando se desarrolle el Mundial de Fútbol y se celebren las elecciones en las que buscará la reelección.
El mundo pudo ver imágenes de fuertes represiones policiales contra los manifestantes en Sao Paulo, mientras en Brasilia el Movimiento Sin Techo y el Comité Popular del Mundial realizó el viernes una incendiaria barricada frente al estadio Nacional Mané Garrincha.
Los protestantes gritaban: “¿Mundial para quién?” y reclamaban transparencia en el uso de recursos públicos destinados a los eventos deportivas.
Las protestas dejaron serios daños en las ciudades y se convierten en una alarma que lleva a dudar de si Brasil podrá garantizar la seguridad en sus ciudades, tradicionalmente amenazadas por la delincuencia, criminalidad y ahora por protestas sociales. Rousseff no se ha pronunciado al respecto, pero enfrenta además críticas de la FIFA por los atrasos y de cara a los comicios lucha contra una creciente inflación y una persistente retracción de la economía, lo que le valió la primera gran caída de popularidad.





