La desesperada búsqueda de tratamiento para las drogas
El psicólogo clínico Carlos Silva precisa que hay que trabajar caso por caso porque no todos son iguales ni requieren el mismo tratamiento.
Aquello es reafirmado por el orientador familiar Ignacio Torres, quien trabaja en varios centros que tratan adicciones en Guayaquil, y que alerta sobre las personas que están en alto riesgo de consumo.
No solo son vulnerables, precisa, los jóvenes maltratados, de hogares disfuncionales, abandonados, sino los hijos cuyos padres ejercen un exceso de sobreprotección que les provoca ansiedad, que les deja marcas emocionales, que los vuelve más vulnerables.
Según él, la problemática del consumo de drogas en Guayaquil es tan alarmante que “por cada persona que se recupera doscientas se enferman”. Por ello, su recomendación y la del psicoterapeuta espiritual Gustavo Macías es que hay que reeducar a la sociedad, a la familia, que debe empezar sacando la culpabilidad de la casa para buscar soluciones y ayuda profesional inmediata.
Ambos cuestionan la forma en que la Policía de menores (Dinapen) ejecuta los operativos en los centros educativos para decomisar drogas, porque consideran que están provocando graves daños emocionales a los colegiales.
Cuentan que conocen de niños que después de los operativos de revisión de sus mochilas, como si todos fueran adictos, llegan a sus casas asustados, llorando. Sienten que los están criminalizando. “Hay que entender que el consumo de drogas no es un problema físico, es una enfermedad mental”, recalcan. (I)
Fuente: http://expreso.ec/expreso/plantillas/nota.aspx?idart=8536504&idcat=38269&tipo=2






