La música también suena detrás de las rejas

El bajo, la batería, el timbal, el órgano y los acordeones sonaron con armonía. Manuel S., oriundo de Cuenca (Azuay), no se quedó tranquilo hasta alcanzar la perfección en uno de los temas.Con su acordeón, previo al concierto, ensayó Los caminos de la vida y El chullita quiteño, para engañar los nervios. El escenario de su presentación se ubicó en uno de los cinco patios en donde funcionaba el antiguo penal García Moreno (San Roque).
El Ministerio de Justicia congregó a los grupos musicales de los centros penitenciarios de Cuenca, Guayaquil (Fuzion R8) y Latacunga (Inclusión) para que la gente conozca el talento de sus integrantes. Manuel, quien tiene 47 años, es miembro de la agrupación Libertad y Punto -conformada desde 2009 en el centro penitenciario El Turi-. Ãl es aficionado al acordeón desde los 11 años, al cual no solo toca, sino que también lo acaricia y lo seduce para dar a luz su capacidad creativa. Este interno se unió a la agrupación hace tres años.
El hombre es no vidente hace 24 años y cumple una condena por delito de violación. A pesar de su situación decidió salir adelante y hacer más productivo su tiempo. La música es la mejor forma de perdonar el tiempo. Por ello Manuel y sus compañeros llegaron a Quito para participar en el primer Festival de Música para Personas Privadas de la Libertad. El nombre de Fuzion R8 tiene una breve historia. Se debe a la unión de los tres centros de rehabilitación del Guayas, para no dejar de lado los integrantes de las agrupaciones de la Penitenciaría, la Regional y la cárcel de mujeres, refirió Ximena Granja, promotora cultural del Ministerio de Justicia (I).





