La Roca no cumplía normas de seguridad
La prisión de máxima seguridad conocida como La Roca, en Guayaquil, fue el escenario para el escape de 19 reos de extrema peligrosidad el pasado lunes. Investigaciones se llevan a cabo para determinar los factores más importantes que influyeron para que este hecho se haya podido llevar a cabo.

Lista de fugitivos
La norma internacional indica que debe haber un guía para cada dos presos y, el día de la fuga, en “La Roca” estaban 102 personas privadas de la libertad (22 más de lo recomendado) y apenas una veintena de guías penitenciarios -faltaron seis- para cubrir los puestos de control, que incluyen los tres puntos de vigilancia ubicados en la terraza y desde los cuales se puede divisar el perímetro carcelario y activar las dos alarmas existentes.
Según las declaraciones de los ministros de Justicia y del Interior, Johana Pesantes y José Serrano, los presos no solo que sometieron a los guías penitenciarios y los encerraron en las celdas destinadas para las visitas íntimas, sino que les quitaron las llaves para rescatar a sus compañeros que estaban encerrados.
Para salir del semicírculo del pabellón, los 19 prófugos tuvieron primero que atravesar puertas, luego burlar el primer cerco de malla y, después, traspasar un segundo cerco de cemento de tres metros de alto.
Según el acta de entrega-recepción, el pabellón cuenta con un sistema de control de accesos; uno principal ubicado en la planta baja, provisto de monitores y consola de control de apertura y cierre de puertas, y el otro ubicado en la planta alta. También tiene un circuito cerrado con cámaras y sistema de audioparlantes.
Es por eso que las dudas que no han despejado y las autoridades preguntan ¿quiénes estaban a cargo de esos controles? Otra interrogante es cómo salieron por detrás y evadieron el cerco eléctrico, que tiene un energizador de corriente pulsante de unos 10.000 voltios.





