Las cábalas y supersticiones que aplican los mejores del mundo

Son unos astros en las canchas. Sus puestos en los rankings mundiales siempre fluctúan en las primeras posiciones. Sin embargo, son seres humanos frágiles, que ante alguna situación pueden perder la concentración y costarles su puesto en algún Grand Slam.

Es por eso, que hasta los mejores tenistas del mundo tienen sus propias cábalas, que garantice más seguridad y autocontrol.
Por ejemplo, la campeona de innumerables Grand Slams, Serena Williams, lleva sus zapatos al court y tiene una forma particular de atarse los cordones. En el caso de Rafael Nadal, el Nº 1, se acomoda su ropa interior y siempre se asegura de que el rival cruce primero la red en los cambios de lado, entre otras mañas.
El número dos, Novak Djokovic lleva en cada Wimbledon a su caniche blanco, Pierre. A diferencia de muchos jugadores, al serbio no le gusta usar la misma ducha del vestuario dos veces seguidas, y tiene una obsesión en picar la pelota antes de su servicio. “Mi récord fue en 2007, durante una serie de Copa Davis ante Australia. Piqué la pelota 38 o 39 veces”, dijo Novak.

Roger Federer es un obsesionado del número 8. Realiza ocho Aces durante el calentamiento antes del match, frota las manos con su toalla ocho veces en el final de cada set, siempre tiene ocho botellas de agua y cuenta con ocho raquetas.
Su amigo Juan Martín del Potro se levanta varias veces la parte izquierda del pantalón a la espera del servicio. En cambio, el uzbeco Denis Istomin cambia de ballboy cada vez que pierde un punto.
El francés Richard Gasquet, cada vez que obtiene el punto, en el siguiente utiliza la misma pelota.
La rusa María Sharapova nunca pisa los flejes entre punto y punto. Otra gran tenista es Svetlana Kuznetsova, quien efectúa un giro de 360 grados sobre su eje en su camino para devolver el saque. Suena ridículo, pero a ella no le importa.
Dominika Cibulkova parece que besara las pelotitas antes de sacar, aunque la rubia aclara que sólo las huele: “Me encanta el olor, y luego pienso que ese aroma me traerá suerte”.








