Llanto en la Ciudad de la furia por Gustavo Cerati
A los gritos de bravo, gracias e ídolo, Gustavo Cerati fue sepultado ayer en un cementerio de Buenos Aires donde cientos de sus seguidores se congregaron para despedir al talentoso compositor que pasó sus últimos cuatro años en coma.
El cantante fue inhumado en una ceremonia privada encabezada por sus familiares. En el camposanto también están enterrados o fueron cremados grandes cantantes argentinos como Carlos Gardel y Mercedes Sosa.
Los admiradores del músico, muchos de ellos de entre 20 y 30 años, intentaron tocar el coche que transportaba el féretro. Algunos tiraron flores al techo del automóvil y lloraron, acompañando así al lluvioso día.
Hubo incluso algunos fanáticos que intentaron subirse a los árboles del camposanto para ver, aunque fuera de lejos, el cajón con su ídolo adentro.
Cuando el féretro era introducido en el panteón, familiares y artistas cercanos al músico se abrazaron entre sí y le rindieron respeto. Entre ellos estaba Lilian Clark, madre de Cerati, y Zeta Bosio, el bajista de la banda Soda Stereo.
Al salir, Clark saludó y alzó el pulgar a los admiradores de su hijo, que la aplaudieron y ovacionaron. La anciana sonrió débilmente. Ãdola, fuerza familia, gritaron varios de los congregados. Ella fue su más leal compañera durante el tiempo que pasó internado en una clínica de la capital argentina.
Cerati falleció a los 55 años de un paro cardiorrespiratorio tras haber estado en coma desde mayo del 2010, producto de un accidente cerebrovascular que sufrió al término de un concierto en Caracas.





