Lo llamativo de la comida rápida
La publicidad es uno de los principales factores que atraen la atención de las personas hacia la comida rápida. Michael Moss, reportero del New York Times y ganador del Pulitzer por el trabajo ‘Sal, azúcar, grasa: cómo los gigantes de la comida nos sedujeron’, explica la forma en que la industria alimentaria atrae a la gente y menciona estudios mecánicos de la boca o el uso de imágenes cerebrales para guiar al usuario a estos alimentos.
Un estudio de la firma Unilever sostiene que las papas fritas son percibidas como más crujientes y frescas mientras más potente sea el sonido que hacen al morderlas y eso provoca más deseo. Entre los factores que hacen que sean más sabrosas está la sal, que también ayuda a preservar alimentos.
Fernando Arango, dueño de un local de comida rápida sostiene que el tiempo influye para que la gente consuma este tipo de productos. Un reciente estudio presentado por el Instituto de Estadística y Censo (INEC) señala que “los ecuatorianos dedican menos horas” a la preparación de los alimentos.
La psicóloga quiteña Claudia Faini relaciona las grasas con el estrés. “En momentos de tensión, las grasas hacen que el cerebro se sienta más relajado, pues activan los llamados receptores de recompensa”.
Por otro lado científicos de la Universidad de Melbourne (Australia), usaron ratas para probar que tras ingerir sal, las células del cerebro generan proteínas ligadas a sustancias como la heroína.
En Ecuador no hay estudios globales que hablen del por qué atrae la comida rápida. Imelda Villota, coordinadora de la maestría de Nutrición en la Universidad Central, asegura que “el sabor de todo producto” está en las grasas. “Cuando en vez de freír se cocinan el pollo, la salchicha o las papas, pierden el sabor y son menos atractivos”.
En el libro ‘Por qué a los humanos les gusta la comida chatarra’, del científico Steven Witherly, se explica cómo las empresas han identificado que el contenido graso se percibe mediante el nervio trigeminal, de la zona superior de la boca. Este envía información táctil sobre la grasa al cerebro y mientras mejor sea la experiencia, mayor será el ansia por ingerir más alimentos”.






