Menor carga tributaria y confianza, el remedio

Si hay algo que pronostica que la tempestad aún no se ha marchado, es aquel pinchazo que ha desinflado a la inversión doméstica, aunque la extranjera fue algo más generosa que de costumbre.
Se trata de menos dinero que dejaría de inyectarse a la vena económica, lo que significaría un nuevo tramo decreciente para el Producto Interno Bruto (PIB). Esto, a nivel macro, pero a nivel de empresas se traduciría en recortar empleo: otro golpe para el presupuesto de las familias.
En el penúltimo trimestre de 2015, la caída de lo que se conoce como FBKF (formación bruta de capital fijo, la suma de la inversión privada y la estatal) fue del 3,2 % respecto a igual trimestre de 2014. Es decir, tanto el sector público como el privado detuvieron sus capitales. El aliciente es que los dineros extranjeros que aterrizaron al país subieron en un bondadoso 16 %, pero las cifras absolutas son aún muy humildes: 516 millones de dólares llegaron de enero a septiembre-2015, según el Banco Central de Ecuador (BCE), muy lejanos a los que aterrizaron en los vecinos.
Para salir del mal paso, de ese comprimido flujo de capitales, hace falta “un shock, pero de confianza”, así lo indica la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG), pero también el exmiembro del directorio del BCE, Marco López.
Los empresarios han sido maltratados, por lo que luego se vuelve difícil creer en nuevas afertas, aun con la nueva ley de Alianzas Público-Privada (APP) que les ofrece ventajas tributarias. Es que, “el capital se mueve entre dos extremos: la ‘codicia’ y el miedo”. Cuando hay incertidumbre, dice, los capitales huyen. (I)
Fuente: http://expreso.ec/expreso/plantillas/nota.aspx?idart=8821490&idcat=38269&tipo=2





