Papa Francisco rechazó escolta presidencial
A pesar de la advertencia que el viceprocurador de Reggio Calabria, Nicola Grattari, hizo al pontífice argentino, sobre correr peligro por estar en la mira de la mafia calabresa, Francisco arribó a su encuentro con el presidente Giorgio Napolitano en un auto sencillo escoltado por una pequeña caravana.
Bergoglio rechazó ayer a los “corrazzieri”, la escolta presidencial para su visita protocolar al presidente italiano, Giorgio Napolitano, infringiendo, nuevamente, al protocolo y la seguridad del vaticano. Llegó al Palacio del Quirinal en su sencillo Ford Focus sin las sirenas que suelen acompañar a políticos y dignatarios extranjeros cuando transitan por el centro de Roma. Luego caminó lentamente frente a la guardia de honor y después saludó al personal y sus hijos de manera informal y espontánea.
El desapego de Francisco a los protocolos de seguridad lo ha destacado desde el inicio de su papado, preocupando así a la guardia vaticana, sobretodo desde ayer, cuando el fiscal antimafia Nicola Gratteri planteó que la limpieza de las finanzas del Vaticano ha despertado la ira de la mafia italiana.
Por otro lado, el reverendo Federico Lombardi, vocero del Vaticano, afirmó que la Santa Sede no estaba preocupada. “Estamos absolutamente tranquilos”, dijo.
Por su parte, la Policía de Ecuador detuvo en Guayaquil a un ciudadano italiano sobre quien hay una orden de extradición por el “delito de asociación criminal tipo mafia”, y quien sería un presunto miembro de la mafia calabresa, informó el Ministerio del Interior en un comunicado.
La detención de Valentino Alampi ocurrió el jueves y la orden de extradición fue dictada por la Presidencia de la Corte Nacional de Justicia, con providencia del 31 de mayo de 2013″, señala el Ministerio, que indica que en el expediente figura que el italiano era buscado “para que cumpla una sentencia de cuatro años, seis meses, impuesta por el Tribunal de Apelación de Reggio Calabria, Italia”.





