Polémica por documental sobre daño a animales en cautiverio
La producción sobre la orca Tilikum de Orlando, y la respuesta del Parque temático SeaWorld genera controversia sobre el estrés que sufren los animales en cautiverio.
El documental “Blackfish”, estrenado en julio en el Festival de Sundance, trata la actuación de la orca el 24 de febrero del 2010, cuando atacó y acabó con la vida de su entrenadora Dawn Brancheau, su tercera víctima mortal, ya que antes había provocado la muerte de otra entrenadora en Canadá, en 1991, y en 1999 apareció muerto un hombre en su estanque, en circunstancias poco aclaradas.
La directora Gabriela Cowperthwaite asegura que el objetivo de la película ha sido crear conciencia sobre la vida de “trauma, estrés y frustración en la que viven estos animales marinos en cautiverio”, mientras que el Parque SeaWorld de Orlando considera que el documental sobre la orca ha preferido “explotar” comercialmente una tragedia que ha causado mucho dolor, en lugar de ofrecer al espectador una versión “equilibrada” sobre el animal y su entorno.

A juicio del Parque, los autores del documental pintan “una imagen distorsionada de una de las instituciones zoológicas más respetadas”, que lleva a cabo una “labor altruista” rescatando, rehabilitando y devolviendo a su entorno natural a cientos de animales marinos salvajes cada año.
Según la organización para la Conservación de Ballenas y Delfines (WDC, en inglés), cuando viven en libertad, las orcas macho pueden llegar a vivir hasta 29 años, incluso 50 en el caso de las hembras, mientras que en cautiverio su expectativa de vida se sitúa por debajo de los 20 años.
El documental de Coperthwaite, denuncia el estrés sufrido por estos animales en cautiverio y alerta también sobre el peligro de mantenerlos en el mismo tanque con sus entrenadores humanos.





