Presidente Correa dio discurso cortos y no mencionó el paro nacional
Durante el recorrido del presidente Correa ayer en Guayaquil, los discursos fueron cortos y los silencios largos, sin alusiones concretas al paro nacional.
El mandatario visitó el avance del hospital que construye el Ministerio de Salud en Monte Sinaí, uno de los tres megahospitales en proceso de ser levantados en el país, cuyo avance se acerca al 50 %.
“Una isla de modernidad, en medio de tanta miseria”, acertó a describir el propio Correa minutos después de un inusual discurso breve, tras visitar el plan habitacional donde acogieron a los desalojados de la Isla Trinitaria.
Desde allí, al pie de las 33 casas de contingencia, Correa improvisó una reflexión de 12 minutos sobre la desigualdad. Reviviendo el reciente debate sobre ricos y pobres, el presidente volvió al país que quiere: “un país más justo, más equitativo, sin miseria y también, por qué no, con un poquito menos de opulencia”, dijo Correa en una de sus constantes críticas contra los ricos que, admitió esta vez, “la verdad es que no me caen muy bien”.
Será una “semana crucial”, en referencia a las movilizaciones opositoras y al inicio del paro nacional indefinido. Se limita a advertir que “se aplicará la ley. Llore quien llore”, pero sin precisiones. ¿De qué forma la aplicará? Correa pide que eso sea explicado por un abogado, pero se anticipa a que, probablemente, lo acusarán de “criminalización de la protesta”.
El discurso no cambia. A pocas horas de iniciarse la confrontación política más visible de los últimos años, el presidente solo atina a explicar los movimientos opositores como “gadejo: ganas de molestar”, dice, en un intento por moderar una expresión juvenil que, textualmente, se refiere a las ganas de joder. (I)
Fuente: http://expreso.ec/expreso/plantillas/nota.aspx?idart=8227734&idcat=38269&tipo=2






