Rafael Correa inauguró el primer encuentro con la CIDH

Rafael Correa
Durante su discurso inaugural de la primera reunión de los estados parte del Pacto de San José, el presidente de la República, Rafael Correa, justificó el porqué de sus propuestas de reformas para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entre esas el cambio de su sede, el financiamiento y la restricción de su capacidad para dictar medidas cautelares.
Correa, como anfitrión de la cita en Guayaquil, propuso para que Argentina sea la nueva sede de la Comisión y salga Estados Unidos, un país que, dijo, no es signatario de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, no reconoce el Sistema Interamericano y no es firmante del Pacto de San José.
Respecto al financiamiento, reiteró su propuesta para que los recursos salgan únicamente de los estados que han firmado la Convención y no aceptar donaciones de países que no forman parte de esta. Pidió también la prohibición de fondos dados por organizaciones no gubernamentales.
Se requieren $ 15 millones para financiar a la CIDH y si algún país tiene algún problema para aportar a este financiamiento, Ecuador suplirá esa cuota, se comprometió el mandatario. Añadió que el financiamiento debe ser por parte de los estados que sean parte vinculante de la Convención y repartido equitativamente entre las relatorías, no solo para la de la libertad de expresión a la que, como en otras veces, cuestionó duramente.
Sobre las medidas cautelares el jefe de Estado dedicó alrededor de 8 minutos para explicar su descontento y decir que el estado ecuatoriano no reconoce la capacidad de la CIDH para imponer medidas cautelares y solo reconoce la capacidad de la Corte que sí las tiene. Terminó diciendo que la CIDH está absolutamente dominada por países hegemónicos, onegesismos, y por intereses del gran capital que está atrás del negocio dedicado a la comunicación.





