SIP denuncia el cierre de la revista Vanguardia por Ley de Comunicación

Revista Vanguardia clausura
Tras el anuncio de la clausura de la revista Vanguardia, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) denunció que la Ley de Comunicación, aprobada por el régimen de Rafael Correa comenzó a cobrar sus primeras víctimas.
De acuerdo con la SIP, se refiere a dicha norma como la ley mordaza, es el retroceso más grave para la libertad de expresión en los últimos años y recuerda que ha sido criticada extensamente por varias organizaciones periodísticas internacionales, también mención la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Por medio de su sitio web, la SIP explicó que, con la nueva ley, la revista Vanguardia, que desde su nacimiento hace más de siete años desarrollaba investigaciones periodísticas sobre temas de actualidad, simplemente ha quedado inhabilitada de hacer su tarea.
Esta semana Vanguardia publicó una carta donde explica su decisión de no aceptar las disposiciones de la ley, por las que el Gobierno de Ecuador puede determinar los temas que debe abordar, nombrar a un comisario censor y prohibir la publicación de noticias judiciales hasta que exista sentencia ejecutoriada de última instancia.
En su carta, los directores de Vanguardia indicaron que no lo toleraremos jamás, porque sería indigno y contrario a los valores que defendemos.
Claudio Paolillo, el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, lamentó el cierre de la revista y responsabilizó al líder del régimen ecuatoriano, Rafael Correa, de aplicar una política sistemática y liberticida con el propósito de acallar todas las voces distantes.
Por su parte el presidente Correa, en su informe semanal del último sábado, dijo que la revista Vanguardia ya estaba quebrada y su cierre era inminente, pero que al parecer aprovechó la nueva ley para justificar su cierre. Dijo que ahora estaban obligados a publicar el tiraje para, en función de ello cobrar la publicidad, y que la revista decía que su circulación era de 15 000 ejemplares, cuando en la realidad no llegaba ni a 3 000.





