Un millón de creyentes asistirán a la beatificación de Juan Pablo II
La beatificación del Papa Juan Pablo II ha causado tanta conmoción que el número de feligreses que asistirían se ha multiplicado. En un principio se esperaba la llegada de 300.000 personas, ahora se prevé que un millón de católicos llegarán a Roma para participar en las ceremonias por la beatificación, que se prolongarán hasta este lunes.
Delegaciones oficiales de 87 países también arribarán al Vaticano para asistir a la ceremonia, entre ellos mandatarios, monarcas y políticos de alto rango.
Giuseppe Pecoraro, prefecto de Roma, manifestó que han elaborado un plan de transporte. Se ha dispuesto que toda la madrugada de mañana funcionará el Metro, además se prohibirá la circulación de autos privados, sobre todo en la zona de acceso al Vaticano, durante todo el día de la beatificación.
En la plaza de San Pedro se colocó una imagen gigante de Juan Pablo II acompañada por pendones que juntos forman la frase: Abrid las puertas a Cristo. En la parte derecha de la Columnata de Bernini se ubicaron otros 27 pendones, uno por cada año del pontificado. En cada uno de los carteles aparece una imagen tomada en el año correspondiente y el perfil de la medalla del pontificado.
Tanto en la plaza de San Pedro como en otras de Roma, como la de Risorgimento, a unos 300 metros del Vaticano, ya están instaladas pantallas gigantes donde los fieles y turistas pueden observar un video con las escenas más famosas de Juan Pablo II.
Los restos embalsamados del papa no podrán ser vistos, su féretro permanecerá cerrado, sin embargo el Vaticano ofrecerá a los fieles la posibilidad de venerar la sangre que se le extrajo poco antes de morir y que ha sido conservada en cuatro pequeños recipientes. Dos de estos se los quedó su secretario particular, el cardenal Stanislav Dziwisz, y las otras dos permanecieron en el hospital Niño Jesús, donde fue tratado durante su agonía. Al acercarse la beatificación, se decidió colocar estos recipientes con la sangre papal en dos relicarios. El primero se ofrecerá a la veneración en el acto de mañana y después se guardará, junto a otras importantes reliquias, en el sagrario de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del sumo pontífice. El segundo relicario se devolverá a las monjas del hospital.





