Yela Loffredo: Mi vocación es ser escultora
El arte es todo lo que significa pureza, expansión espiritual y satisfacción espiritual, dice la escultora ecuatoriana Yela Loffredo.
A pesar del paso del tiempo, sigue teniendo la mirada dulce. Habla con pasión sobre el arte y el inspirador trabajo de Rodán “aquel artista francés que era un recogedor de basura y luego se convirtió en un genio de la escultura y pintura. La obra de él me ha llenado porque es casi perfecta, cuenta Yela.
Su casa grita arte desde la entrada, las paredes están tapizadas de pinturas de reconocidos artistas ecuatorianos las he adquirido con el pasar de los años, cuenta. Figuras humanas abstractas, unas altas, otras bajas, habitan permanentemente la sala de la escultura y cuentan la historia que comienza en 1924 cuando nace Yela.
Hija de padre italiano y madre guayaquileña, Yela fue la décima tercera hija de una familia de 14 hermanos. Desde temprana edad demostró afinidad con las artes estudiaba ballet con el profesor Raymond Maugé mientras estudiaba en el colegio Guayaquil, durante esta época conoció al hombre que se convertiría en su esposo y padre de sus hijos, Paul Klein Wolf.
Años más tarde Yela se casó con su novio y se convirtió en madre de cinco hijos, sin embargo una de sus hijas pequeñas tuvo un problema renal que motivó a su madre a llevarla a Estados Unidos para que reciba un tratamiento. Y fue el Greenwich Village de Nueva York, donde se exponían varias pinturas y esculturas, lo que cautivó a Yela para estudiar Bellas artes a su regreso a Ecuador. Completó la carrera de 6 años, y perfeccionó sus técnicas de escultura y pintura para luego graduarse a la edad de mamá con hijos, como ella dice y dedicarse a la profesión que hasta ahora ejerce la última escultura que hice fue hace tres meses, afirma.
Creo que soy una de las pocas escultoras que hay en el Ecuador, dice Yela con orgullo. Más tarde se alió con otros artistas de la ciudad para conformar lo que ahora es la Asociación Cultural de Las Peñas.
Las obras de Yela son de estilo figurativo, prefiere trabajar con el bronce que es el más noble de todos los materiales, sin embargo es bastante oneroso entonces suelo trabajar con marmolina y recina, a pesar de que es más costosa, dice la artista que exhibe sus obras en su casa ubicada en el barrio las Peñas o en el Salón de Julio.
Hay que tener dedicación y mucho amor por el arte, no se dejen vencer por ningún tropiezo y sigan con su vocación, porque la vocación al arte es una de las cosas más gratificantes de la vida, es el consejo que la escultora le da a los futuros artistas.





