Juan Pueblo: ícono invaluable de la historia de Guayaquil
Con motivo de las fiestas por los 476 años de fundación de Guayaquil, quisimos encontrar un personaje representativo de la sociedad guayaquileña. Y dimos con el más indicado. Nuestro entrevistado fue Juan Pueblo, ícono de nuestra Perla del Pacífico.
¿En dónde has estado todo este tiempo?
He estado en todas partes. Recorriendo la ciudad, viendo sus obras y las regeneraciones. Pero al mismo tiempo viendo que falta aún mucho más por hacer y que los cambios deben continuar por algún tiempo.
¿De qué equipo eres, Barcelonista o Emelecista?
Si tuviera que ser hincha de algún equipo de fútbol, seria del Deportivo Guayaquil.
¿Cuál ha sido tu día más triste y el día más feliz para tí?
Han existido muchos días tristes. El último que recuerdo fue el 30 de septiembre del 2010. El resto de días han sido casi siempre felices.
Te vimos en la última marcha Blanca convocada por el actual Alcalde, cuéntanos ¿qué paso ahí?
Fue un día hermoso. La ciudad vestida de blanco y celeste salió a marchar para exigir pacíficamente por nuestra seguridad. Es más, fui la imagen oficial para esta marcha. Mandaron a hacer camisetas, stickers y carteles con mi foto abriéndome la guayabera y mostrando la estrella de octubre en mi pecho. Lo que sí me molestó fue cuando quise decir unas palabras; Jaime (Nebot) se me adelantó y se fue de largo. Me quitó protagonismo, pero todo tranquilo. Es mi gran amigo. Hablé con él y quedamos en que me daría unos minutos en la próxima oportunidad.
Sabemos que atravesaste por una época muy difícil en tu vida. ¿Cómo superaste esa etapa?
Hace muchos años fui muy pobre. Llevaba mi ropa rasgada y no tenía ni siquiera zapatos, estaba realmente delgado, fue una época muy dura y Guayaquil estaba en decadencia. Me convertí en el portavoz de las denuncias de esta ciudad y luché por que se escuchara mi voz. Afortunadamente empezaron las buenas obras, me propusieron un excelente trabajo y pude recuperarme. Y no he parado desde ese momento.
Eres un ejemplo de lucha y amor para tu ciudad. ¿Cuál sería tu mensaje a los guayaquileños?
Pasé de ser el representante de la pobreza guayaquileña a ser un digno ciudadano orgulloso y comprometido con Guayaquil. Solo por ella vivo. Solo por ella yo lucho. Ese es mi mensaje a los guayaquileños: La ciudad de Guayaquil es el reflejo de sus habitantes. Si queremos tener una ciudad limpia, ordenada y que siga progresando, se lo logrará con el compromiso de todo su pueblo. Sentirse siempre orgullosos de haber nacido y de vivir en una ciudad tan maravillosa. Conviértanse en dignos representantes de la Perla del Pacífico, así, ellos como yo, seremos verdaderos Madera de Guerreo y no Guerreros de Madera.
¿Quién no ha pensado alguna vez entrevistarse con este personaje?, ¿Cuántas cosas nos podría decir? El Arq. Melvin Hoyos, director de la Biblioteca Municipal de Guayaquil, fue quien nos contó una breve reseña de cómo nació este singular personaje que se ha ganado el cariño de todos los guayacos.
Juan Pueblo apareció por primera vez en la columna Kaleidoscopio, de Diario El Telégrafo, en el año 1918. Fue de la mano del caricaturista Jaime Salinas, el cual quiso graficar las denuncias de la ciudadanía guayaquileña. Poco a poco, la caricatura de Juan Pueblo fue abarcando más espacios en las columnas de editoriales y denuncias en periódicos como El Universo y La Prensa.
Después de varios años, el también artista Luis Peñaherrera, de 23 años, tomó la posta con respecto a esta caricatura y continuó utilizándolo con el mismo concepto; pero proyectado de una manera más miserable y decadente.
Robin, seudónimo de Peñaherrera, bautiza a este personaje como Juan Pueblo. En los años sesenta, el artista inscribe al personaje y cede sus derechos Cabildo de la ciudad Porteña. Para ese entonces Juan Pueblo, era un ilustre ciudadano limpio y renovado, vestido con guayabera blanca, pantalón oscuro y zapatos de suela.
A raíz de la campaña de renovación de Guayaquil, llamada Ahora o nunca: Guayaquil vive por ti, Juan Pueblo empieza a ser, formalmente, símbolo del rescate cultural y cívico de la ciudad.
Con más de noventa años, este ilustre personaje no para de representar dignamente a la ciudad que lo vio nacer y que jamás dejará que muera. Juan Pueblo permanecerá vigente en Guayaquil y en cada uno de sus ciudadanos.
Por: María Belén Guerrero









