Reformas sin sustento técnico agravan las finanzas del IESS
La población bajo la cobertura del Seguro Social prácticamente se ha triplicado, al pasar de 2,6 millones de personas en el 2008 a 8 millones al cierre del 2013, debido a las nuevas normas para la afiliación, catalogadas como sin sustento técnico. Esto agrava la situación financiera del seguro de salud y, a futuro, también la del seguro de pensiones del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).
La atención médica de afiliados y jubilados, tradicionalmente se caracterizaba por tener un excedente de recursos, que eran invertidos a través del Banco del IESS. Pero desde el 2011, la cuenta que permite cubrir las atenciones médicas comenzó a registrar números rojos con un faltante de USD 288 millones, una situación que aún no ha sido superada y en los próximos seis años, de USD 2 613,1 millones.
Se incluyó a los cónyuges de los afiliados como beneficiarios de la cobertura de salud del IESS en los últimos tres años. Ellos acceden a este servicio con un aporte mensual del 3,41%, que es descontado del salario del afiliado, menor al requerido para cubrir la salud del propio asegurado (5,71%).
En agosto del 2010, la Asamblea reformó la Ley de Seguridad Social y aumentó las pensiones jubilares en porcentajes que oscilaron entre 4,31 y 16,16%. Antes, las alzas se calculaban con base en la inflación. Esto, según el informe actuarial, no es sostenible, por lo que sugirió eliminarla, caso contrario el déficit actuarial en pensiones pasaría de USD 5 142 millones a 11 224 millones en el año 2050.
Otras decisiones del IESS también generaron nuevas presiones a estos dos fondos, según expertos. El Directorio de la entidad resolvió flexibilizar la afiliación voluntaria para quienes no trabajan. Con ello, ya no se requieren exámenes médicos y se quitó el límite de edad. También fijó que los afiliados aportarán el 0,10% sobre su salario para cubrir las prestaciones para personas con capacidades especiales. Y amplió la cobertura de salud a los hijos de los afiliados de entre 18 y 25 años, aportando el 1,32% del salario del asegurado. Esto último fue el único cambio que contó con estudios actuariales.
“Si antes ya había problemas, la nueva carga podría hacer el hueco financiero mayor. Hacen falta estudios”, menciona Manuel Vivanco, exrepresentante de los empleadores al Directorio del IESS. Marco Morales, exdirector del IESS, señala que la universalización de la seguridad social es positiva, pero cree que el Estado debería aportar.






