Situación en Filipinas en estado crítico
La urgente necesidad de agua y alimentos llevó a que miles de personas asalten un almacén de arroz en Alangalang, cerca de Tacloban, llevándose 100 000 sacos y provocando la muerte de ocho personas cuando el muro que intentaban escalar se derrumbó, pese al resguardo policial.
Taclobán es la ciudad más devastada por el tifón Haiyan y recibe cantidades mínimas de agua y alimentos debido al mal estado de las carreteras. En otras regiones aumentó el ritmo de los operativos de rescate y dos aeropuertos empezaron a recibir vuelos de ayuda, pero aun es insuficiente para asistir a las casi 600 000 personas hambrientas y sin refugio.
Las cifras gubernamentales estiman que hay cerca de 2 275 muertos, 3 300 heridos y más de 7 millones de afectados. Todo el mundo tiene miedo. Dicen que no hay alimentos, que no hay agua, que se quieren ir de aquí, comentó el capitán Emily Chang, médico militar que trata a los heridos.
Los damnificados se han visto afectados además con cortes, contusiones, gripe y cólera, que resultan un desafío para los servicios de emergencia que están empezando a recibir apoyo internacional y de la ONU.
En Taclobán, donde además pasó la tormenta tropical Zoraida, que agravó la situación, cientos de sobrevivientes desesperados provocaron una avalancha cuando intentaron subir a aviones militares con el fin de escapar.






