Francisco: Un cristiano no puede ser una persona triste

Papa Francisco
Este domingo, por primera como sumo pontífice, el papa Francisco inició los tradicionales ritos de Semana Santa con la procesión de las palmas. Francisco arribó a la plaza de San Pedro en un papamóvil descubierto y ante el obelisco en el centro de la plaza, bendijo las palmas y las ramas de olivo, símbolos de la paz.
En su homilía dijo que los cristianos no pueden ser personas tristes, los inspiró a que nadie les robe la esperanza e invitó a los cristianos a llevar la alegría de Cristo a todo el mundo y a no ilusionarse con la sed de dinero, que nadie se llevará consigo:
No seáis nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo (¦), exclamó.
Pidió a los fieles que no crean al demonio cuando dice que no se puede hacer nada contra la violencia, la corrupción, la injusticia. Jamás hemos de acostumbrarnos al mal, con Cristo podemos transformarnos nosotros y al mundo.
El primer Papa latino animó a no tener miedo al sacrificio. A los jóvenes les dijo que ellos traen la alegría de la fe y animan a vivirla con un corazón joven, incluso a los setenta, ochenta años. Pidió que no se avergüencen de la cruz de Cristo.
Concluida la misa, el papa recorrió la plaza, besó a los niños, descendió del vehículo para saludar a enfermos y se detuvo ante un grupo de latinoamericanos con los que conversó en español, en medio de los aplausos y vivas.





